lunes, 2 de febrero de 2015

Martes 27/01/15: Trabajo en equipo

Trabajar en el voluntariado requiere ignorar ciertos problemas de salud, al igual que todas las responsabilidades que implican un beneficio propio. El día comenzó con la noticia de que compartiría el trabajo con Paola, pues no se requería mucha ayuda en su área. Por un lado me alegraba la idea de trabajar con mi amiga, pero también es cierto que de por sí no hay mucho trabajo y haríamos menos si lo dividíamos entre las dos. 

Nos presentamos con el doctor Jorge, quien le realizaba una terapia aun niño con indigestión. Nos contó la historia de que de joven el había sido pescador, y que casi había naufragado. Se quedó varado en una isla de Ancón junto a sus amigos, algunos de ellos perdieron la cordura porque no venían a rescatarlos. Tuvieron que arreglarse para sobrevivir sin agua y sin comida, pescando entre otras cosas. Gracias a eso se quemó la cabeza y ahora es algo pelado. 

Me agrada como siempre trata de integrar a las personas a su alrededor a una conversación, como si no se diera cuenta. Los padres de los niños a quienes atiende vienen ansiosos y preocupados, pero se distraen conversando de lo que sea. Es muy hábil para eso, tratamos de imitarlo y logramos algo. 

Luego tuvimos que acomodar la camilla y el espejo para la terapia que le realizarían a Fabiana. Ambas queríamos hacer la mayor cantidad de trabajo posible, pero tuvimos que ponernos de acuerdo para realizarlo de la mejor forma posible, dejando de lado nuestros intereses personales.  (4. Trabajar en colaboración con otras personas)

Después de eso acudimos con la doctora Katty, ya que el doctor Jorge debía almorzar, y nos encargamos de nuevo de su lista de pacientes. La que sigue es una foto de la lista de pacientes y al lado los recibos, que debíamos verificar en la lista. Lo bueno de este trabajo es que le ahorramos tiempo a la doctora, aunque no se vincule directamente con los pacientes. A pesar de que supuestamente mi letra no es muy legible, ambas nos dividimos el trabajo de forma salomónica de nuevo. La doctora estaba de muy buen humor por haberse ahorrado esa labor. 

Luego regresamos con el doctor Jorge, que estaba por empezar la terapia con Nicole. Pero en vez de sentarnos, nos pidió que "entrenáramos" a Cochachín. En la foto de abajo se aprecia un tubo con un montón de aros alrededor. Él tenía una "Plesia" en el lado izquierdo que entorpecía sus movimientos; debíamos conseguir que suba al step con la pierna izquierda, luego alcanzarle un aro para que con la mano izquierda la introduzca en el tubo. A pesar de que él no se sentía particularmente atraído a hacerme caso, a Paola sí obedeció. Entre los dos surgió un cariño muy visible que lo ayudó a terminar la actividad, como se puede apreciar, pues logró introducir todos lo aros. Además, fue un trabajo en equipo pues mientras ella le alcanzaba lo aros y le incitaba a meterlos, yo sostenía el tubo en forma oblicua y lo ayudaba a subir al step. (2. Emprender nuevos desafíos). 
Posteriormente, tuvimos que recrearlo. A él le gustaba tirarle golpes a la colchoneta en la que estábamos, de forma muy eufórica. No sé porqué me imaginé que de grande sería un asombroso baterista que dejaría boquiabiertos a todos. Lo más impactante sería haber vencido a la "Plesia". Le enseñamos a jugar con lo aros de manera que estos giraran como disco, pero lo inducimos a hacerlo con la mano izquierda, como una terapia discreta. Fue muy lindo ver que él se divertía y sin darse cuenta superaba cada vez más esa limitación que traía consigo. 

 Por último, mientras le realizaban la terapia, jugamos con una niña de trencitas a la pelota. Creo que los juegos son importantes no solo porque distraen a los niños y evita que piensen en el dolor que les espera con la terapia, sino porque también son una terapia en sí. 
Antes de irse Cochachín su madre derramó gaseosa en el piso y el doctor le llamó la atención doblemente, pues tampoco había traído la crema. Al parecer limpió con su falda en vez de llamar al señor de limpieza. No intento juzgar a la señora ni mucho menos subestimarla, lo importante es abrirnos a diferentes tipos de culturas para ver cómo es mejor tratar con cada quien en cada caso. Además, siempre se aprende más con personas diferentes a uno. Pero lo principal, no puedes ayudar sin humildad.(7. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones). El mismo doctor después reconoció que la señora le producía un sentimiento de nostalgia, pues él pasó su infancia y niñez en un pueblo en la ceja de selva donde las mujeres vestían polleras y todos traían las chapas marcadas mientras se dedicaban a la tierra. 

Finalmente, en este día pude aprender la importancia de trabajar en equipo a pesar de que el trabajo sea poco. Cuando se trata de ayudar a alguien más, debes dejar de lado tus aspiraciones personales y concentrarte en lo mejor para el paciente, que por lo general implica que complementes tus habilidades con tu compañero de trabajo. Además, trabajar de una forma integrada siempre es un reto pero te hace aprender mucho más, al salir de tu zona cómoda... al menos en mi caso. Además, reconocí la importancia de la humildad, sin la cual no existiría ningún trabajo real. Jamás debería considerar a alguien de alguna raza o cultura inferior por lo que manden los estereotipos. Se trata de mirarlos de forma horizontal, porque verdaderamente por más cuentos que la sociedad haya inventado sobre una jerarquía imaginaria todos valemos exactamente lo mismo. Humildad ante todo. Para finalizar, es gratificante ver que los niños progresan con sus terapias y vencen a sus limitaciones casi sin darse cuenta. Cuando las personas en la calle hablan acerca de que el mundo va de mal en peor, me gustaría que vieran esas escenas. 


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