Hay una fina línea entre la premeditación y la indiferencia, que en numerosas ocasiones se torna difusa. Hay una escandalosa incoherencia sobre quienes se quejan de brazos cruzados. Y hay cosas grandiosas esperando en un futuro no tan lejano para quienes decidan sudar la camiseta. Es asombroso hasta el punto de ser hilarante sentarse cinco segundos a observar el paisaje.
Esta vez no voy a narrar los hechos en sentido horario, sino como un conglomerado de sentimientos encontrados que salpica. Esta imagen vale más que mil palabras. Había una niña llamada Nicole que era prima de un alumno desde siempre John Kelvin, pero por lo que me comentó ella era de la selva y recién venía a estudiar por Santa Anita. Cuando me acerqué ella estaba de la mano de su tía y le pregunté si quería quedarse (Busca la verdad y actúa con coherencia); en realidad creo que no quería pero igual se quedó. Sabía que era desenvuelta, pero no quería participar, aunque no estaba ni triste ni decaída. De hecho, creo que se burlaba de nosotros. Sí, hacía eso exactamente.
Esta era la última clase de inglés, la última vez que Nicole, Aarom, Sergio, Fabrizio y yo nos reuniríamos para enseñarles a los niños algo tan simple y a la vez tan complicado para ellos. Así que ¿Por qué no dar lo mejor? Eso intenté, pero no podía evitar distraerme y eventualmente hasta aburrirme. Llegué a pensar que preferiría estar en otro sitio. Creo que principalmente hubieron dos factores que contribuyeron a esa salida de planto astral. La primera era que sí pudimos controlar a los niños porque eramos cuatro profesores más la Miss Beatriz de inicial, así que mis movimientos y funciones posibles se vieron reducidos. Por momentos me vi relegada a un plano pasivo de observadora y no me sentí mal, solo aburrida. No hay forma de que hubiese querido protestar, porque sé que soy la peor en controlar masas humanas y mi voz no sirve para dar clases.
Creo que el otro factor fue la actividad de las pelotas. Era un espacio abierto, con sol, los niños corrían por todos lados y como no era yo quien hablaba ni quien daba órdenes sinceramente no había mucho que hacer. Estaba aburrida. Sin embargo, tuve que admitir que las clases funcionaban muy bien, los niños se divertían, mis compañeros estaban haciendo algo que amaban. Debía esforzarme para intentar salvar la deuda con el universo.
Creo que dentro de todo, si cumplimos con 6.Trabaja en comunidad. No es solo por el hecho de que ya no tengamos que pelarnos para organizar los sílabos o traer los materiales. Cada uno sabe el peso de las visitas a Llanavilla para los otros. Y si se generan espacios libres, alguna necesidad latente, simplemente acudir a ellas rompe el vacío estático de una tarde soleada de Octubre. 1.Conocerse, aceptarse, superarse. No solamente vemos por dar lo mejor de cada uno de nosotros, sino por avanzar en conjunto. No tendría sentido ir a dar lo mejor de ti para hacer la bitácora con más nota o para satisfacer necesidades personales.
Sabemos que queremos implementar la educación en nuestro país, que no somos espectadores pasivos que se sientan a esperar los resultados de una prueba internacional estandarizada y luego se quejan de los bajos resultados de nuestro país sin siquiera mover un dedo. Y aunque no llevemos la preparación adecuada ni los mejores métodos estamos dando el 101% de nosotros. Ya superamos esa etapa de empalagarnos con sueños egoístas y avanzar cada uno por su lado. Ahora soñamos con cosas grandiosas. Vivimos en la realidad, tomamos lo que podemos y complementamos nuestras capacidades para brindar educación y esperanza.
Estoy orgullosa del grupo de incial, de 4to "E", de la promoción 2015. De que seamos diferentes pero estemos unidos por el mismo motivo: construir en la Tierra la Ciudad de Dios. ¿No era eso lo que buscábamos?
Regresando a clases nos tocaba hacer la actividad de la canción de los números. Ni Sergio se había aprendido la canción ni yo conocía la coreografía que en broma había accedido a enseñar. Creo que cumplimos parcialmente 5. Organiza actividades, porque a pesar de que no planeamos esta con anticipación los resultados a lo que propusimos en el momento fueron muy buenos. Aunque el parlante de Sergio también nos falló, utilizamos el máximo volumen de su IPhone para hacer esta especie de baila improvisado exagerado. Llamamos a todos los niños a bailar al frente y con una buena idea de Nicole, de chantajearlos con globos de colores, todos estuvieron dispuestos a bailar. Creo que ninguno de los profesores ahí presentes teníamos pensado improvisar pasos ni ver a un montón niñitos bailar como locos de una forma extremadamente adorable. Pero así fue y logramos que mientras bailaran realizar la cuenta de 1 to 10 varias veces, eso fue grandioso.
A continuación, hablaré sobre los niños a los que me sentí más cercana durante la clase.
Ella es Lunelba o Ludbella o Ludmella, la verdad no sé como se escribe su nombre. Es una niña muy dulce y tierna, suele estar alegre y sonriente aunque callada. No participa ni tampoco habla mucho pero su lenguaje corporal expresa todo lo contrario. Es tranquila y obediente pero a la vez traviesa. Tuvo un pequeño conflicto con Andrea y Kiara. No entendí el conflicto, pero creo que era una pelea entre amigas basada en la clásica "lealtad de amigas" propia de esa edad.
En es Yafre o Jaffer, la verdad tampoco sé como se escribe su nombre. Al principio estaba muy triste y no quería levantarse de esa posición que se ve en la foto. No sé qué hizo la Miss Beatriz que lo convenció de salir a realizar las dinámicas con las pelotas. Después se puso muy contento y empezó a correr por todos lados. Además de ser un niño muy tierno también se ve que es muy inteligente, pues recordaba una conversación que habíamos tenido hace más de un mes.
Este pequeño comestible es Kelvin. Me recuerda mucho a mi Jesús que nunca volvió (llanto ahogado). No es solamente tierno por su apariencia física sino por las cosas que hace. A pesar de que lo veo un poco inquieto y conflictivo (solo cuando está con Bruce) es muy educado con los profesores, a diferencia de otros niños. También es amable, abierto y bastante travieso y cariñoso.
No tengo una foto de Kiara ni de Bayron, pero fueron otros niños con los que pasé más momentos la tarde de ayer. La primera es una niña tímida y frágil que parecía tener algunas dificultades para integrarse al grupo en el juego de las pelotas. Mi misión fue integrarla y quedarme con ella para que pueda superar esas dificultades. Es muy tierna, respetuosa, obediente... y a pesar de su corta edad intuyo que es también muy noble. El segundo tenía problemas con el juego de las pelotas pero también con el inglés. Creo que a principios del año escolar habíamos tenido esa charla, él tenía miedo de pronunciar mal en inglés. Pero trabajamos juntos para que pudiera decir "Apple" y sentirse contento. Noté que es un chico muy educado, dulce y con miedo a pedir. Al final estaba afligido porque Bruce no le quería dar la pelota, y no pude dársela pero temí que con el tiempo tuviera problemas con sus compañeros por esas características suyas que de ninguna manera están mal pero traen problemas de todas formas.
Por último Nicole, la niña con el uniforme de los leones que quería hablar inglés como Natalie Vertiz. Mi amiga agresiva que atentó contra la integridad física de José y vació mis pulmones con el GRACIOSÍSIMO juego de chapadas. Aquella que se negaba tanto a participar en todas las dinámicas y terminó integrándose por sí sola. No esperaba quedarme con ella esperando a que la recogieran mientras todos mis compañeros se iban a la playa de al lado a hacer juegos de líderes cristianos, algo que había querido hacer desde el primer día que pisé Llanavilla. Pero me encariñé con ella, a pesar de que no teníamos nada en común ni me recordaba a nadie en específico. Era traviesa, juguetona, un poco tosca. También muy honesta y abierta para contarme cosas como que ella era de la Selva y que no iba a aprender nada en este colegio. Al final me dijo que me quería mucho y eso siempre lo recordaré.
A pesar de que no fueron los niños con los que había trabajado más a lo largo del año: Aarom, Thiago, Valentino, Jesús, Joseph, Dayanna y más me sentí muy afortunada de poder haber conocido a todos estos niños nuevos. Intento conservar sus características físicas y los más ponientes rasgos de su personalidad; los cuales en conjunto recrean la identidad de cada uno en algún lugar del fondo de mi ridícula cabeza. Estaba más que claro desde que empezamos el proyecto que los niños no eran un proyecto, eran seres humanos.
Todavía recuerdo la primera vez que pisé el establecimiento, había estado teniendo sueños recurrentes esa semana acerca de como sería la primera visita. Luego en el bus estaba emocionadísima aunque no nerviosa, y mi profesor Piero me dijo que no me pusiera nerviosa y me puse nerviosa. Luego sentí que todo se derrumbaba y jamás podría hablarle a los niños por mi miedo excesivo. Y aunque los días pasaron y la emoción de las primeras visitas se fue, el actuar como verdaderos ciudadanos del mundo se ha pasado a constituir un cimiento de quien soy ahora.
Solía envidiar a las personas que tenían belleza, dinero y poder en demasía; y ahora los veo en las calles y quisiera que pudieran experimentar algo así. También pude comprender gracias a esta clase que no se trata de divertirse al máximo en todas las clases ni llevarte la experiencia de tu vida en todas las ocasiones para que esto sea obligatorio. Es mandatorio a medida que tu creas que lo es, porque sabes que sin esto no eres nada o eres tan poco que no vale la pena ver el resto. Y gracias a la Miss Beatriz, que es una excelente profesora, aprendí de manera express cómo unas clases de inglés sí tienen sentido y repercuten en la vida de los niños.
No hay nada más que decir, todo lo sentido y aprendido está dicho. Siento como si algo se descascarara. Bendito sea Dios por mostrarnos de una forma tan armoniosa que somos ciudadanos del mundo, pero que nuestra misión es construir la Tierra en la Ciudad de Dios.







