sábado, 26 de abril de 2014

Sábado 26/04/14

Cuando algo que haces termina por "arruinarte la vida" sueles cuestionarte si realmente vale la pena tanto esfuerzo y gritos ahogados. El programa de Diploma resulta más que agotador para todas las personas con las que he compartido esta opinión, sabemos que nos ayudará muchísimo con el tema de universidades pero ¿Es realmente lo que necesitamos? Con Ciudad de Dios es diferente. Nadie (hasta donde sé) ha estado preguntándose  si de verdad quieren hacer el proyecto. Creo que está en nuestra naturaleza de humanos amar esto que estamos haciendo. Es amor, es algo que sabes que está totalmente bien y que sale de formar tan natural y espotánea que realmente no necesitas preguntarte si lo necesitas. Por momentos imagino que hay un montón de mentes brillantes detrás de todo esto que observan desde lejos nuestros resultados y piensan "Está sucediendo, está funcionando" y bueno, no está tan lejos de la realidad.
Hoy tuvimos que invertir los papeles, nuestra coordinadora Nicole faltó por motivos de salud y ella era la que mejor controlaba a la clase. De hecho, ella era la que hacía la mayor parte de la clase y nosotros tratábamos de acoplarnos a su ritmo porque no estábamos muy seguros de qué hacer. Esta vez fue como tratar de bailar sin el esqueleto, desparramándonos sin piedad en los momentos más difíciles. No puedo decir que las clases salieron bien del todo, de hecho fue casi un 40% de lo que havía resultado la anterior clase. Pero si puedo afirmar que nos esforzamos un montón para tratar de llevarla lo mejor posible. ¿Habrá sido suficiente?
Los niños son dulces, les gusta participar y ser escuchados. Casi se puede distinguir en qué dirección estan orientadas sus personalidades, lo cual es emocionante e hilarante a la vez ¡Es como una mini-sociedad de mini-personas! Hay un grupo de niñas comformado por Sashenka, Diana, Sully, Abigail, María Fernanda y Andrea que ya parece establecido y es adorable; aunque se distraen mucho juntas. Por otro lado hay un niño llamado Aaron o Arom que sorprende por su rapidez para aprender y comprender lo que tratamos de transmitir. Es el que más domina los conceptos de la clase y el que menos se tarda en cumplir las órdenes. Y hay otro niño llamado Juan Carlos que es muy bueno pintando y dibujando y quiere estudiar una carrera cuyo nombre no recuerdo pero que estaba relacionada con ese tipo de habilidades. También hay una niña llamada Elsa que es súper tierna y espontánea, le gusta jugar pero participa con ánimo. El pequeño-problema llamado Valentino se mostró tranquilo durante la clase, sigue siendo hiper cariñoso y diminuto ¡Casi nos da un infarto cuando descubrimos que estaba teniendo un "accidente"! Arom tuvo que llevárselo de inmediato a cambiar. El otro niño-problema Jesús (Ketso, Jetsu, Ketchup) sí hizo que notáramos su presencia de forma forzosa y desagradable. Se la pasó fastidiando a sus compañeritos y compañeritas; tuvo rabietas y terminó llorando desconsoladamente. ¿Qué le pasa? Todos queremos saber que provoca que actúe así. Anteriormente había mencionado que tenía altas sospechas de que le pegaban en su casa, además casi puedo asegurar que esta clase vino más delgadito. Y el punto de ebullición se dio cuando le dijimos que su mamá había venido a recogerlo. ¿Qué te pasa, Ketchup? Definitivamente uno de los objetivos principales de la próxima clase será tratar de averiguar lo que sucede y hacer algo por él... lo que sea que esté a nuestro alcance. Por último, ingresaron dos niñas nuevas a la clase: Jade y Maricielo. Ambas eran de las menores del grupo y casi no hablaron ni participaron; lo ideal hubiera sido que alguien se acercara a platicar con ellas y les hiciera entrar en confianza ¡En eso fallamos, no nos organizamos bien y estuvimos metidos en dictar la clase en vez de ayudar a esas niñitas! (8. Sentir con la Iglesia) Lo siento...

Si llegamos frutstrados al bus de regreso fue porque no logramos cumplir con la lista que habíamos planeado para el día. Previamente nos habías reunido para idear cada paso, dinámica y actividad (3.Proponer y planificar actividades). pero cuando la tratamos de poner en marcha nos estrellamos de cara contra el suelo. El primer mal paso que dimos fue cuando intentamos dictar la clase. Estábamos inseguros y lo hicimos en grupo, dejando varios puntos sueltos. Sobretodo los que estaban sentados en las esquinas se distraían mucho. De cualquier forma, tratamos de adaptarnos a la situación. Con la varita mágica captamos la atención de la mayoría, Fabrizio evitaba que se distrajeran mientras Arom, Sergio y yo hicimos un intento de acto de magia que no resultó como esperábamos pero logró que varios niños empezaran a repetir "Anaranjado oransh, verde grin, azul blu". Sergio fue el valiente que prestó su voz para The colours song y lo admiro por eso, independiente de cómo lo hacía el resultado fue muy bueno porque los niños lo siguieron y fue un momento muy divertido que creó que los ayudó a grabar la pronunciación. Entre risas Fabrizio, Arom y yo lo ayudamos a improvisar porque la letra en ningún momento coincidió con la melodía de la canción, a veces resultó que alargamos una nooota para que alcanzara a sonar con sentido y bueno... fue muy divertido. (6. Trabajar en comunidad)

Pero pronto las cosas comenzaron a salirse de control. Fuimos al patio trasero para hacer algunas dinámicas y desde el trayecto el desorden se disparó entre los alumnitos. Una vez allá se nos hizo difícil explicarles en que consistía la dinámca (cambio de sitios de acuerdo al color de su pegatina). La repetíamos una y otra vez pero aún veíamos deconcierto en sus caras. Ahora voy a darle un enfoque más personal a la redacción, me puse muy nerviosa. Siento que terminamos haciéndo la dinámica por ellos porque les decíamos a cada quién cuando tenía que moverse de acuerdo al color que decidíamos. Entré en estrés y me sorprendí a mí misma gritando y corriendo. Supe lo fácil que es perder el control cuando realmente quieres que las cosas salgan de una forma pero no todo depende de ti; y me recordó a todas la veces en que mi mamá pierde la paciencia conmigo y yo me molesto y pienso que es la peor madre del mundo. Bueno, solo por fracciones de segundo porque eso no tiene nada nada de cierto. Regresando a lo importante,  sí hubieron niños que repetían los colores en inglés y parecía que los identificaban, pero el objetivo principal de la dinámica era que ellos mismos supieran cuando cambiarse de sitio; aunque también hay que tener en cuenta que son niños de inicial y probablemente no debimos haber esperado a que realicen la actividad de la misma forma en la que nosotros la hacemos en Catequesis.

Luego hicimos un trencito, que también se destacó por estar muy desordenado, y regresamos al salón para repasar con los flashcards lo aprendido. Descuidamos la estructura planeada la anterior vez, en la que cada uno cuida una mesa y solo una dicta la clase. Eramos tres dando la clase y Fabrizio cuidando a los niños. La verdad es que se la da muy bien hacerlo , pero no por eso debimos haber roto lo que en un principio habíamos considerado nuestro plan de acción. Luego estaba ahí felicitando a un niño por su intervención y mis compañeros me dijeron "Andrea, por favor no grites". Para mí fue muy emocionante porque por lo general los profesores en clase me piden que grite o que hable o que tan solo me mueva... jamás había estado tan contenta de que me dijeran que me callara. (1. Conocerse, aceptarse y superarse)

Pero creo que tengo esta horrible obsesión de tratar de ver las cosas como si el mundo girara a a mi alrededor, lo siento. Después de esto regresamos a las posiciones originales, cada uno en cada mesa, y tratamos de hacer que nuestra mesa repase los conceptos. Ahí fue cuando conocí al pequeño Aaron o Arom y pude ver lo hábil que era con el curso y como persona, en realidad. Luego repartimos uvas y yogurt a los niños y surgió el problema de "Quiero más por favor, dame más" pero solo fue pasajero. Le estaba poniendo gel desinfectante a los niños y no me percaté de que uno de ellos tenía una heridita ¡Lloró de dolor! Pero lo curioso fue que no se molestó conmigo, solo esperó a que se vaya el dolor. Luego Sergio me contó que ese niño, Luis Alexander, también era de los que mejor participación tenían.
En sí, hay mucha diferencia de madurez entre los niños, pero todos tienen una cosita que los hace especiales y salta a la vista en el hervidero de conversaciones verbales y no verbales que tienen durante la clase. Ojitos saltones, miradas traviesas, dientes picados con caries y zapatillas demasiado viejas. Ahora resulta que cada vez que veo a un niño en la calle los veo a ellos, Paola me contó que le sucede lo mismo.
Sabemos que Nicole realmente quería venir y ojalá hubiera podido, para terminar con las actividades y cumplir el propóstio de enseñar. Aunque ¿Nuestro objetivo es enseñar o dar amor? ¿Enseñar no es una excusa? Bueno, en todo caso siempre se trabaja mejor en grupo cuando se trata de ayudar. Aún sigo pensando que para interpretaciones de textos, labotartorios y mapas de historia se trabaja mejor solo (a). Pero definitivamente para esto necesitamos trabajar en comunidad, sino no funciona, no es una misión egoísta que gira al rededor de una persona tratando de descubrir el mundo para su propio bien. Aquí todos ponemos nuestro corazón en la manga y cada vez trabajamos más para conseguir esto que está bien desde todo punto de vista posible. Es un nuevo concepto de felicidad que no consiste en estar durmiendo bajo cinco frasadas con la televisión prendida, es salir a hacer el bien y saber que no lo cambiarías por nada.
De nuevo quiero agradecer a Dios por darnos la oportunidad de vivir una experiencia como esta y perdile perdón por todas esas veces en que optamos por olvidarnos de él. Y te pido por los angelitos que van todos los sábados al colegio tan inocentemente, para que no se descarrilen y pueda encontrar la felicidad en ti.
Buenas noches.


sábado, 12 de abril de 2014

Sábado 12/04/14

Seguramente todos se han sentido así, pero igual voy a escribir sobre esto. Paso más de la mitad del tiempo pensando en que estoy atrapada en un laberinto donde todo lo que consigo o hago o sucede a mi alrededor no tiene ningún propósito o sentido, simplemente carece de importancia. Y no quiero vivir de eso, es como un vacío interminable y cuando le doy demasiadas vueltas me entran descontroladas ganas de llorar. 
Pero hoy día no pensé en eso, fue una de las pocas veces en las que he sentido que estoy haciendo algo que de hecho realmente merece esfuerzo. Sentí, sin exagerar, que había valido la pena todo para llegar hasta ahí. 
Ese niño pequeñito y angelical con cara de cuadro italiano subliminal es en realidad un tanque de guerra. Se llama Valentino y lamentablemente no logré que me contara que pasaba con él. Tenía un comportamiento hiperactivo y violento para su edad, pero igual era un angelito. Probablemente pasaba por problemas en su casa, lo demostraba con su forma de reaccionar cuando le quitaban algo. Quisiera al igual que el equipo  ayudarlo, porque a esa edad no se puede tener maldad de verdad y no podemos dejar que su camino se tuerza. También es muy dulce y cariñoso.  Pero sucedió que le tiró un bloque de juguete a una niñita llamada Elsa y varias veces armó lío dentro de la clase, incluso se peleó con mi "protegido". Bueno, no tengo preferencias con los niños pero me he encariñado con otro pequeñito llamado Jesús ¡A pesar de que me ignora y me pega y no me hace caso cuando le digo que se siente!
La clase anterior se había negado a participar y nos contaron que había sido golpeado en su casa. Hoy, antes de tomar esa foto, Sergio lo alzó para cargarlo y su polo se subió dejando al descubierto una cadena de moratones. No supe que decir, ahora que lo pienso mejor fui una idiota por no avisarle a una autoridad. Aunque de seguro ya lo sabían, en realidad no sé que hacer. Supongo que está relacionado con "Sentir con la iglesia", es una realidad diferente, un sufrimiento extraño y cercano a la vez. Supongo que hablaré de esto con la directora en la siguiente visita aunque no sé si sirva de algo. Él está triste y por ahora no le gusta hablar de su vida ni contestar preguntas. 
A
Un detalle muy importante que me había olvidado mencionar, esta clase fue un poco complicada de hacer porque habían faltado dos compañeros por motivos de fuerza mayor y aunque recibimos ayuda las cosas a veces se salieron de control. En la entrada anterior había comentado que no pude hablar en público y es algo que no solo afecta mi desempeño aquí sino en... ¡todos los días! Y en un momento Nicole y Sergio fueron con los niños de Inicial 4 y 3 y yo me quedé sola con los de 5. No estaba realmente sola porque tenía a Edwin y a María Alejandra, pero ellos venían de apoyo por hoy y no sabían las dinámicas... al igual que yo, no las tenía muy claras porque no creí que se presentaría el momento en el que yo tuviera que organizar una dinámica. Y no lo hice, lamentablemente. No puedo hacerlo, es un gran desconcierto, es como saber que me voy a caer y tener que pasar por una cuerda floja ¡Es una horrible limitación! 
Pero también se presentó la oportunidad de organizar una mesa con cinco o seis niños, eso sí lo pude hacer. Al mismo tiempo que mis compañeros se encargaban de una mesa, nos dividimos para trabajar mejor con los niños en una dinámica con témperas en la que era difícil controlar a todos a la vez. Fue genial y cuando supe que se habían aprendido los colores ¡qué bien se sintió! (4. Trabajar en colaboración con otras personas). Las niñas de la foto se llaman Elsa y Sully. La primera es extrovertida y me contó que tenía una profesora llamada Roxana que no le agradaba y que le gustaba su vestido con flores. La segunda era un poco más tímida , tenía cuatro años y... ya olvidé que más me había dicho, lo siento. 
Para concluir, creo que esta clase aunque tuvo un poco más de desorden fue mejor que la anterior por varias razones. Trabajamos más, hicimos más dinámicas y la mayoría de niños partciparon contentos. La técnica de que pinten funciona bien dado que no pueden escribir porque aún son muy pequeños y ya sabemos como avanzar en el cuaderno. A lo largo de las clases cuento con que se vayan integrando más y doy gracias a Dios y a todas las personas que lograron que esto fuera posible. 



domingo, 6 de abril de 2014

Sábado 5/4/14

Llegamos con unos minutos de retraso, evidentemente nerviosos. Los niños y el colegio se veían exactamente igual que las imágenes de Facebook, pero no contaba con que habían perros callejeros por ahí. Pero al igual que un montón de prejuicios estúpidos que tenía al principio, desaparecieron para la mitad de la clase.
Personalmente estuve emocionada todo la semana con que llegara el día y cuando llegó el momento de actuar me sentí frustrada conmigo misma por no poder tratar muy bien con los niños. O al menos no como lo hacían mis otros compañeros, ellos se veían profesionales. Me sentí mal conmigo misma mientras veía cómo empezaban las presentaciones y esperaba que alguien me dijera que hacer ¡Qué egoísta! En cierto punto decidí que lo único que debería importarme eran los veinte y algo niños
Entonces empezaron a ser los niños. Había uno en una esquina que no quería participar, dijeron que su papá lo había golpeado. Se llamaba Jesús, aunque toda la clase creímos que era "Jetsu". Era tan dulce e inocente en todas las formas. Hubieron otros niños que pude conocer, Hashenka, Rodrigo y David. Todos tenían historias e ideas diferentes, cada quien apuntaba a convertirse en otra historia más grande y era confuso ver que estaban ahí ignorando que su presencia era más real que cualquier otra cosa que había visto.
Es feo pensar solo en mí misma y en cómo las cosas cobran sentido a mi alrededor. Realmente quiero salir de mi burbuja y poder hacer algo útil. Debo admitir que no sé trabajar con niños, nunca tuve hermanitos ni primos a quiénes cuidar pero no quiero que

sea mi excusa perfecta para hacer las cosas mal. Había una niña llamada Angélica que le había quitado una especie de flor armada con varios globos a Hashenka. Previamente había trabajado con Hanshenka y le pregunté si era suyo de verdad y me dijo que sí, así que pensé que lo justo era devolvérselo y tratar de hacerle otro a Angélica. Pero tampoco soy buena haciendo cosas con mis manos y le pedí ayuda a Sergio bajo la mirada atónita de Angélica. Él tampoco podía y yo me empecé a reír de los nervios (¡Grave error!), luego volví a ver a la niña y esta empezó a llorar. ¡Estaba llorando! ¡Y era por mi culpa! No supe que hacer y tuvieron que venir Andrea Bustamente y Nicole para arreglar el problema. Al menos ahora sé que para trabajar con niños tengo que estar el doble de atenta y no hacerles desplantes porque se ofenden con facilidad.
El resto del tiempo me limité a jugar con los niños que estaban solos para que nadie se quedara sin hacer nada. Así fue hasta que vinieran a recoger a todos los niños o al menos a la mayoría. Era mucho más fácil y se me fueron los nervios. Sentir el contacto y cariño de los niños era algo que de verdad valía la pena, como nos habían explicado en la Jornada de Dios. Fue algo que descubrí, ya que no sabía hasta qué punto podía llegar a ser. Honestamente y sin exagerar es una de las actividades que sé que se convertirán para todos en "lo que más se espera de la semana".
Y así terminó el día, un día que sí valió la pena. Regreso a contarlo desde mi perspectiva. Cuando llegué no me espanté pero si sentí algo de rechazo ante la suciedad del lugar y más que nada por los perros que caminaban por el suelo. Mis amigas siempre dicen que soy exagerada y le "temo a los gérmenes" o algo así. El punto es que al final terminé totalmente echada en el suelo con Jetsu y dejé que las niñas me peinaran (arrancaran el cabello) por dos segundos. Ya sé que no es la gran cosa y que todos lo hicieron, pero siento que para mí fue importante. Lamentablemente no participé mucho de las clases en sí porque sentí que lo arruinaría y estuve pendiente de los niños que no querían acoplarse. Pero al menos al final terminé con el polo de Ciudad de Dios lleno de suciedad y eso es algo que no creía que iba a suceder y es tan genial y me hace sentir muy bien. Incluso aunque me fui sintiendo frustración porque no di todo de mí en un principio y no hice todo lo que había esperado hacer, para mi fue quitarme un gran peso de encima poder hacer eso. 
Estuve mirando sorprendida a mis otros compañeros porque ellos se comportaron así desde que llegaron y lo hicieron tan bien. Pero no me siento totalmente triste, estoy aliviada porque al menos hice algo y contribuí en parte a que Jetsu se vaya de las clases de inglés con una sonrisa aunque tal vez no haya aprendido todo el contenido que se enseñó. Y esto fue porque estuvo en una esquina durante las primeras actividades. 
Creo que estuvo bien para ser la primera clase y le doy gracias a Dios por permitirnos vivir esta experiencia tan hermosa. Ayudar a alguien de esta forma aunque sea en lo más mínimo es mucho mejor que... no sé con que compararlo, pero estoy segura de que es una de las mejoras sensaciones que se puede tener en la vida. 
Ojalá pueda contribuir más en la próxima clase, pero por ahora siento que ese pequeño paso es enorme. Gracias Dios.  
Buenas noches...