miércoles, 18 de febrero de 2015

Jueves 12/02/15

En primer lugar, este día nos cambiaron de área sin avisarnos. Me sentí un poco triste pero supe que debía de aceptarlo. No se trata de ayudar solo en el área que tu quieres, eso es muy similar a dar lo que te sobra. Abajo se puede apreciar la puerta al Laboratorio, lugar al que me asignaron. Sin embargo, ahí no necesitaban a nadie a menos que supiera hacer análisis de sangre. Tampoco en consultorio ni en Triaje. Convenientemente regresé a Terapia de Lenguaje.
 La licenciada Rosa me pidió que repasara el cuaderno con una niña que tenía un grave problema de tartamudeo. Se distraía mucho aunque no de forma malcriada, la mayor parte del tiempo cometía errores. Sin embargo, sé que en algún momento logrará hablar con normalidad, aunque ahora le sea muy difícil. También tiene el problema de tener una voz muy baja, algo con lo que me pude identificar. Antes creía que mi voz no tenía remedio, pero desde que pisé terapia de lenguaje supe que todos los problemas para hablar tenían remedio. En la fotografía de abajo se puede observar su cuaderno. 
 Luego me tocó volverle a enseñar aunque por poco tiempo a Josué, de la vez pasada. Seguía siendo igual de hablador, me pidió plata para comprarse unos muñecos de pitufo. También me preguntó si tenía papá y si en mi casa había una mesa. A veces me pregunto si eso significa hablar sin coherencia, no creo que así sea, sino que la mayoría están acostumbrados a hablar de lo mismo. Al final me despedí de él con fuerte abrazo y un beso. En la fotografía de abajo se puede observar su cuaderno. 
 Después me quedé por un rato sin saber qué hacer, ya que había otra voluntaria con chaleco azul que le repasaba a un niño. Me senté a su lado a ver como funcionaban sus clases, recordando que había prometido ser más amena con los otros voluntarios. Así me enteré que se llamaba Katty, estudiaba terapia de lenguaje en la Cayetano y ultimamente sentía que no tenía tiempo para nada más que para los estudios. Ambas nos preocupamos por el niño, porque cometía muchos errores. No pronunciaba algunas letras, no podía decir dos sílabas juntas y cuando tenía que decir una palabra completa solo decía las vocales o cambiaba por completo las palabras. Nos turnamos para hacer énfasis en lo que debía mejorar, aunque el niño no mejoró. (4.Trabajar en colaboración con otras personas).  Pero no era un niño que recién empezara terapia, sino que llevaba bastante tiempo por el grosor de su cuaderno. Por ende sospecho tiene graves problemas.  En la fotografía se puede apreciar su cabecita. 


Luego la licenciada Rosa se fue a Hospitalización y me quedé con la licenciada Paola que atendía a dos niños a la vez. Me pidió que enseñara a la pequeña Saori, quien se distraía mucho y finfía no hablar. 
Sin embargo, creo que trabajar con niños por tantas horas me hizo aprender a soltarme un poco más; y compartir trabajo con la licenciada Paola me hizo aprender inconscientemente algunas de sus técnicas. Ahora puedo levantar la voz si así lo deseo (eso creo) y creo que vocalizo mucho más gracias a los niños. Y bueno, ya no me siento tan torpe, aunque quizás lo sigo siendo, pero la cosa es no sentirse así. (1.Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas).
Al final Saori logró gritar las vocales conmigo como si fuéramos aviones. Al principio no quería darme la meno, pero terminó repasando con ella las distintas texturas. 
Después le enseñé los medios de transporte, como se puede apreciar en la imagen de abajo, donde hay un block con imágenes animadas de medios de transportes. 
 A continuación volvió el niño sin nombre y sonrisa contagiosa del martes. Tuve que repasar con él  la tarea que no había hecho. Esta vez le propuse innovar otra vez. (3.Proponer y planificar actividades).   Tenía que repetir bisílabos cinco veces y por cada vez dejar una huella de color con plumón en los circulitos. Le propuse combinar los colores en su dedo para ver qué color resultaba en el papel del cuaderno. Verificando, por supuesto, que pronunciara correctamente. Él lo hacía muy bien y también estaba muy emocionado por ver los colores resultantes. 

Entonces se le ocurrió una manera muy peculiar de pintar los dibujos de sus cuadernos, específicamente la luna. Combinaría azul con vierde y tiraría su dedo desde lo alto. El resultado era un color metálico que lo ponía a reír a cada rato. Sin darse cuenta, repetía m uy bien "luna" "lapa "loco". Luego quiso pintarme el dedo a mi para que lo intentara yo y me sentí demasiado enternecida y agradecida. Sin embargo, lo más importante de todo es ver resultados en el niño y eso sucedió esta vez. En la imagen de abajo se puede ver mi dedo pintado con plumón dorado, y algo más...

Dedo pintado y manos con crema de bebé
 Me tocó hacerle masaje facial a una bebé muy pequeña que supuestamente no se dejaba tocar. Fue un reto y una actividad muy divertida. La licenciada Paola me pidió que ideara alguna forma entretenida para comenzar a tocarla. Me enterneció demasiado cuando empezó a jugar con la crema que había en mi mano como si fuera nieve. Se dejó hacer el masaje, era una niña preciosa. Lo que de verdad me preocupa es que mi masaje esté mal y eso no la ayude a fortificar sus músculos. 

También le hice masaje facial a un niño que dormía como un angelito, además me pidieron que le hiciera masaje intrabucal. El cual consiste en hacer círculos con hisopos adentro de la boca de los niños. Él estaba dormido, así que no lloró como suelen hacer los niños con ese masaje. Espero de verdad que le haya servido. 

Luego tuve que mostrarle imágenes de animales a un niño y en voz alta hacer el sonido de dichos animales. Él era un poco agresivo, pero me sentí muy contenta de que le gustaran los animales y sonriera y los mantuviera acerca. A pesar de que no puede hablar y le espera un largo trabajo, nada es irreparable. 
 Antes de salir de Terapia de Lenguaje, me conmovió mucho la imagen de un padre con calvicia incipiente, chancletas gastadas y pies llenos de polvo que traía todos los días a su hijo desde San Martín de Porres para recibir su terapia. Él entraba con su hijo al consultorio y tratab de calmarlo mientras la doctora se dedicaba principalmente a los masajes intrabucales. 

El niño se ponía a llorar de vez en cuando, entonces yo sujeté la tablet en donde repetían tres canciones para niños muy infantiles y pegajosas que de vez en cuando lo tranquilizaban. Parecía ser que al niño le gustaba la música. 

Aveces cuando no tienes nada que hacer, basta con admirar la bondad que existe el mundo para sentirte feliz y agradecida. 

También noté cierta rivalidad entre las licenciadas. La licenciada Paola es una experta con los niños y siempre le llegan los más jóvenes. Mientras que a la licenciada Rosa hasta le llegan adolescentes. Sin embargo, no es cariñosa por naturaleza y sentí cierta tensión cuando la licenciada Paola también colocó música para su paciente. Sin embargo, es una rivalidad sana y las une el deseo de que sus pacientes sean felices. Aunque una esté más motivada que la otra.
 Luego bajé a terapia física con el licenciado Jorge. Él atendía a un niño con síndrome de Down. Dijo que el cariño más puro era el que ellos tenían, "lamentablemente". Me contó que su padre era teólogo y músico, pero el no se sentía identificado con ninguna de las dos cosas. A lo lejos observé a una niña llena de pelos y con la cara muy similar a la de un simio. El licenciado me contó que era parte de un daño cerebral y de ser prematura, yo estaba anonadada con su aspecto físico. En la fotografía de abajo se aprecia al niño sobre una pelota de pilates
 Por último, antes de irme, le organizé los recibos y los marqué en la lista total de pacientes. Al llegar a mi casa debía cargar de saldo su celular. Porque uno de los licenciados había sufrido una Apendicits y le había dejado todo el trabajo a él, por lo cual no tenía tiempo de recargarlo. En la fotografía de abajo se encuentra la lista con los tickets.
Al final del día pude utilizar lo que aprendí durante estos dos meses de trabajo para ayudar a niños distraídos a repasar sus cuadernos, no hay nada mejor que un fin noble para algo que aprendiste de forma gratuita. Además tuve la oportunidad de conocer gente nueva, como la otra voluntaria Katty o los pacientes nuevos. Creo que empiezo a entender porque algunos terapistas están obsesionados con sus trabajos. Cuando eres un terapista, no te quedas solo en el momento en el que se debate la vida de un paciente, sino que entras con él a toda lucha por recuperar lo que le corresponde y sobretodo: su felicidad. Antes de empezar en la clínica no tenía idea de eso. 

Aquí se cumplen las 40 horas de CAS, aunque muy probablemente no sea la última vez que haga la labor de voluntaria en la Clínica San Juan de Dios. Después de todo, este lugar me ha dado simplemente demasiado. La oportunidad de conocer gente de todo tipo; pero sobretodo de darme a entender que absolutamente todos valen lo mismo, merecen y pueden ser felices. Me hizo voltear la cabeza al principio con fuerza, quizás agrietar un poco más las paredes de mi burbuja de cristal. Pero después de todo redescubrir que no hay mal que no tenga solución. Por último, me hizo verme envuelta de manera encantadora en la familia de voluntariado. Jóvenes de todo tipo; pero que como yo están descubriendo que ser indiferentes no los conduce al camino de la felicidad, que hay algo esencial en su vida que ha estado perdido durante mucho tiempo. 

Martes 10/02/15

El día comenzó en terapia de lenguaje. En realidad, me dirigí ahí sin consultarle a nadie porque me había gustado mucho hacer tantas cosas la vez pasada. No creo que haya sido algo tan malo, porque la ultima vez sí sentí que mi papel era algo relevante y sin el voluntariado las licenciadas tendrían demasiado trabajo acumulado.

Cuando llegué la licenciada Mara no necesitaba tanto ayuda como sí la licenciada Rosa. Ella tenía a cargo a dos bebes y me pidió que cuidara a Alejandro Matthews. Lo reconocí con demora, era ese bebé precioso de catálogo de cunas de Ripley que también recibía terapia con el licenciado Jorge. A pesar de que no hablaba, repasar el cuaderno con él fue divertido. Pudo reconocer a su mamá y sopló las velitas y también intentaba alzar lo brazos. Aunque tenía dificultades, como todo niño con terapia cerebral.

Posteriormente, el doctor Jorge me comentaría que su madre había perdido la tenencia de Alejandro Matthews. Eso debió ser horrible para ella, se notaba que lo adoraba y por lo que sabía no se llevaba muy bien con su ex. Además me contó que de todas formas lo iba a visitar a la clínica cuando su padre lo traía a las terapias y hablaba por celular con el licenciado para que le contara cómo le iba. Estoy anonadada. 

Alejandro Matthew se distraía mucho con el reloj que se puede apreciar abajo. De alguna forma supimos trabajar en grupo, porque logramos que eso no afectara el repaso de su cuaderno. Aún así, me falta trabajar mucho con mi manera de poner orden. (1.Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento). 
 Luego me tocó repasar el cuaderno con un niño llamado Josué. Su cuaderno era diferente al de la mayoría de niños, porque el debía manejar sus habilidades conversación o algo así. El punto era que se apreciaban varias fotografías y yo debía preguntarle constantemente que veía, lo cual me pareció que a él le parecería muy tedioso. 

Sin embargo era un niño muy especial y muy hablador. Decía muchas cosas, a veces sin sentido, pero también era muy amable. También se distraía mucho, como se puede apreciar en la fotografía de abajo, con el gel desinfectante por ejemplo. Lo importante fue que sí logró hacer bien sus ejercicios
Lo siguiente que pasó fue aterrador en primera instancia. Tuve que ayudar a la licenciada Paola; ella, en una alegre conversación como las que siempre suele tener, me enseñó a dar masajes faciales con un bebé. Observé atenta y curiosa. Luego me pidió que se lo hiciera a otro niño que tenía la cabeza desviada hacia la derecha. 

Es decir, no se veía tan dificil. Primero echabas crema por toda la cara. De ahí frente, nariz, círculos en las mejillas, barbilla, encima de los labios. Después pasabas el hisopo alrededor de los labios para crear la sensibilidad. Finalmente, toquesitos. Lo que realmente me preocupaba era que los músculos del bebé dependía de mis torpes manos, pero a la vez me hacía sentirme más comprometida y atenta. (8. Desarrollar nuevas habilidades).  Pienso que hacer algo con las manos se siente grandioso, ayudar a alguien de forma corpórea te da la sensación de ser útil. Pero lo más gratificante es admirar el resultado visible en una persona. La licenciada Paola me contó que el niño no podía comer y llegó alimentado por vía intravenosa, pero que con su terapia ya puede alimentarse con papillas. Eso es maravilloso. Abajo se encuentra una fotografía de la crema de bebés que utilicé para el masaje, que por cierto huele delicioso. 



Debo reconocer que las habilidades de la licenciada Paola con los niños son enormes. Es muy consentidora, pero sabe tratar con los engreídos. Tiene una alegría que se contagia con los niños y hace que trabajen con toda su capacidad.  Definitivamente es lo que estuvo destinada a hacer.

Posteriormente me tocó repasarle el cuaderno a un niño con una sonrisa pícara que no me quiso decir su nombre. Parecía ser un niño muy inteligente, que podía darse cuenta de las cosas, aunque no siempre era capaz de expresarlo. Intuí que andaba algo malo con su papá, pues cuando le pregunté porqué no me podía decir su nombre el respondió "Por mi papá que estaba acá". Yo le pregunte qué tenía que ver eso y él se cubrió los ojos. 

Era muy cariñoso y amigable. (3.Proponer y planificar actividades). Noté que se aburría con el cuaderno, a pesar de que no lo manifestaba verbalmente. Debe ser tedioso siempre hacer los mismos ejercicios de forma monótona. Así que inventamos formas para que repasar el cuaderno sea divertido: repetir los monosílabos o bisílabos cantando, con diferentes tonos o volúmenes. También de forma más rápida, yo haciendo una cuenta regresiva y el repitiendo con lucecitas en sus ojos. Me gustó mucho que haya podido encontrar una forma de repetir con emoción los ejercicios. Además, los realizó muy bien.

 Por último. Tuve que hacer el ejercicio de poner algo dulce en el paladar para que los niños levanten la lengua y puedan pronunciar la "l". Esta vez con dos niños a la vez. Uno muy pequeño con el síndrome de down, no hablaba y estaba sentado en la silla especial de bebés. El otro se llamaba Adrián, era gordito y muy hablador. El había traído gelatina en polvo para el ejercicio, estaba muy emocionado por el hecho, pero más por compartirlo con su "hermanito". Después me enteré de que no era su hermanito. Se mostraba muy cariñoso con él, quería ayudarlo a pronunciar la "l" porque tenía muchas dificultades. Mientras la introducía el bajalenguas al bebé, no paraba de dejar de hablarme bien de él y expresar su preocupación por él. Me sorprendí mucho por su generosidad y falta de indiferencia. Tampoco era solo hacia el niño, sino hacia la licenciada Rosa y al final hacia mi. A pesar de que el ejercicio de meter el bajalenguas todavía me parece un poco asqueroso, el significado espiritual que tiene eclipsa mis arcadas. Pero sobretodo el hermoso corazón de ese niño que se preocupa por todo el mundo a pesar de no tener que hacerlo, siendo tan joven. Si todos en el mundo fueran como él, definitivamente sería algo utópico  (7. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones).
 Al final del día redescubrí que todos tienen una historia. Una cosa es saberlo por cultura general y otra muy diferente es saber quien se va a su casa con una mochila en la espalda, que hoy en día sé que son todas las personas. Por ejemplo, Alejandro Mathews tiene una parálisis cerebral que lo hará depender siempre de alguien a su cuidado, situación que se complicará más con la pelea de sus padres por su tenencia. Además, la madre de Alejandro Matthes es tan joven, pero en vez de proyectarse en sueños como deberían los jóvenes debe pelear por la tenencia de su hijo y con el dolor insoportable de no tenerlo a su lado. El niño de contagiosa sonrisa sin nombre también carga en su espalda la presión de sus padres, por ser un niño que "no puede hablar". 

Además, aprendí a dar masajes faciales, lo cual podría ser muy útil para una situación futura en la que me tope con alguien que necesita uno y no tiene como pagarlo. 

Pero lo más importante: intenté combatir el aburrimiento, el dolor de cabeza y el cansancio con el amor. Puedes irte a tu casa y pensar que no necesitas hacerlo, que lo mejor que puedes hacer en tu vida es preocuparte solo por ti mismo como muchas personas que afirman ser felices lo hacen. Puedes no hacer absolutamente nada diferente a esa persona. Puedes simplemente no hacer el mal, evitar las complicaciones y ser una persona más que avanza con la conciencia tranquila. Pero al final del día sabrás que no quisiste vivir en un mundo donde cada uno se preocupa unicamente por su propia existencia. Y aunque no traspase tus labios, ni se materialice en tu mente como un pensamiento concreto, desearás ser como el niño que daba lo poco que tenía sin esperar nada a cambio con tal de ver la sonrisa de su "Hermanito". 





lunes, 9 de febrero de 2015

Sábado 7/2/15

La reunión volvió a comenzar a las 11: 00 a.m. a pesar de que se planeó que comenzara una hora antes. 
Primero se realizó la típica presentación amistosa. Sin embargo, los coordinadores no planeaban una conversación muy positiva con nosotros. En primer lugar, Junior se encontraba molesto con los coordinadores de cada día por no realizar su trabajo.

Luego Mireya nos llamó la atención por nuestra falta de unidad. Nos dijo algo muy interesante "¿Cómo pretendíamos llevar calidez a los pacientes si ni siquiera podíamos hacerlo entre nosotros?". Supe que tenía razón. (7. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones). Pero era dificil pensar en eso, sobretodo porque de alguna forma no sentía que fuera ahí por mi propia voluntad sino para cumplir con las horas CAS. No era que no quisiera ir, o que no me pareciera maravilloso el proyecto, sino que no había salido por mi propia iniciativa y sentía todo el proceso como algo forzado. No obstante, tenía mucha razón. Había que comenzar a ser más amigable con los otros voluntariados, a crear un clima de confianza.
Mireya llamándonos la atención


También nos replicó nuestra falta de compromiso con el voluntariado. Puso como ejemplo la gran tardanza a las reuniones, o que cuando alguien publicara algo en el grupo de voluntariado de Facebook nadie respondiera. También la falta de asistencia a los ensayos para las gymkanas u otras reuniones. Nos sacó en cara algo que había tratado de evadir: nuestra falta de compromiso. Nos dijo que nos pusiéramos en sus zapatos, como coordinadora, cuánto nos gustaría que el grupo participara. Todos trabajan, todos estudian, todos están ocupados. Pero se supone que estamos ahí porque realmente queremos mejorar la sociedad, entonces ¿Dónde está nuestro compromiso?

Luego nos pusimos de acuerdo en cuanto los equipos para la gymkana. Paola, Milagros y yo nos apuntamos en el equipo de futbol femenino. Aunque en cierta forma tenemos ventaja porque somos jóvenes compitiendo contra "gente mayor", necesitábamos tener entrenamientos. Resultaba un problema porque todos éramos personas ocupadas, aunque en nuestro caso resultaba irónico que los niños del colegio tuvieran dificultad para encontrar tiempo libre en sus vacaciones. Si supieran.

En fin, Milagros propuso ensayar después de las reuniones de los sábados y nosotras la apoyamos porque parecía la idea más razonable y efectiva. (3. Proponer y planificar actividades). 

Después de eso Mireya nos habló sobre un caso especial que requería ayuda. Se trataba de una familia que hace mucho tiempo venía a la clínica a recibir terapia, pero ya no podía porque no tenía recursos para pagarla. Esa familia era especial, sus miembros o eran totalmente ciegos o con grandes dificultades para ver: entre ellas la mirada desviada. Además tenía los dedos de las manos juntos. Estaba conformada por la abuelita, la madre, la niña y el bebé y un integrante más que no recuerdo. El bebé en realidad iba a ser dos mellizos, ambos nacieron pero uno murió hace cuatro meses y la madre aún no deja de llorar. Además, por ser un parto prematuro tiene anemia de 7 y debería hacerse una transfusión de sangre. 

Es una familia con muy bajos recursos, el martes será el cumpleaños de la niña. Mireya nos pidió que nos organizáramos por grupos ya que todas formas todos iríamos por lo menos una vez a visitar a esa familia para ayudarla. (6. Participar en actividades y proyectos sobre temas de importancia global). Nos pidió autonomía, que nosotros planificáramos y después le avisáramos. Nos juntamos Milagros, José, Paola y yo, iríamos con Gabriela Zuñiga. Paola propuso que podría cocinar para la familia y preparar puré para los niños, era una idea excelente porque a ella le encanta cocinar. Yo propuse llevar tabletas de hierro para la mamá, ya que mi abuelo puede conseguirlas hasta de forma gratuita por haber sido un reconocido doctor. (4. Trabajar en colaboración con otras personas).

En conclusión, al final de este día reflexioné sobre el compromiso con los demás voluntarios. Supe que debía mejorar mi relación con esos desconocidos, que de hecho de ahí empezaría a partir todo eso de mejorar la sociedad. Además de planificar actividades de integración como la gymkana, también planeamos ayudar a quien más lo necesita. 

Jueves 5 /2 /15: Terapia de lenguaje

Esta vez comencé el horario a las 9:00 am de la mañana, ya que era lo más temprano posible que podía llegar. Busqué al doctor Jorge pero no lo encontré, entonces esperé por un buen rato a que la señorita de la oficina de Terapias que decía que necesitaba trabajo volviera de no sé donde. Al final regresó cuando otra señorita me había informado que el licenciado se encontraba pero en otra ubicación. Decidí ir con la primera señorita, pues se trataba de emprender nuevos desafíos y mi papel como niña que conversa y sonríe es totalmente irrelevante. 

Me condujo primero por hidroterapia, luego a una escalera exterior, luego a un pasillo y finalmente al área de Terapia de Lenguaje.(2. Emprender nuevos desafíos). Ahí me dejó, con una señora que a su vez me encargó con la Licenciada Mara. Ella se presentó muy amable, parecía el tipo de persona que siempre se esfuerza por esconder su mal humor aunque no siempre logra hacerlo. Me encargó repasar el cuaderno de un niño que tenía problemas para pronunciar el fonema "s". 

Al principio fui arrogante, lo admito con vergüenza. Quería hacerlo a mi modo, aunque Mara me corrigió y siento que eso estuvo bien. En realidad el niño era muy tranquilo y educado, creo que hizo un muy buen trabajo. Se esforzaba por no sacar la famosa "s" española. No lo esperaba, pero antes de irse me agradeció por indicación de la licenciada Mara y fue un momento muy especial. Sin embargo, también siento que no lo ayudé para que me agradeciera, sino para que le sirviera. 

Luego Mara me hizo repasar unas fotos a un niño de piel oscura, gafas enormes, que canturreaba en un idioma desconocido algo incomprensible. Desde su silla de ruedas, a veces miraba las fotos mientras yo le hablaba con voz de retardada mental. Las fotos eran de personajes de su familia, que tenían atrás el nombre de ellos para que yo pudiera nombrarlos, a veces los identificaba y cogía las fotos pero no era así la mayor parte del tiempo. La doctora Mara me explicó que tenía parálisis cerebral, jamás podría hablar, pero la terapia lo ayudaría de todas formas. 

Era muy tierno, pensé, también sabía que no era la única que pensaría lo mismo. ¿Pero qué pensarían de él en algunos años? Cuando hubiese abandonado por completo su fase de niño y las hormonas le hubiesen entregado los problemas de desproporción que todo ser humano debe afrontar. ¿Que pasaría cuando fuese adulto, cuando estuviese sucio, cuando se encontrara enfermo? ¿Alguien querría ocuparse de él?

Veía las fotos de una mujer muy guapa, un hombre serio, un hermano precioso, unos abuelos indescifrables. ¿Qué pensaría su familia de él? ¿Sentirían muy en el fondo que es una carga para ellos? ¿Se encargarían de él para siempre? ¿Quién lo hace? Lo mejor que podemos hacer es empezar a hacerlo nosotros mismos. (7.Considerar las implicaciones éticas de sus acciones).
En la fotografía se puede apreciar la silla de ruedas en la que estaba sentado. 
Después, la doctora Mara me encargó cargar a un niño muy pequeño que lloraba y sacarlo a pasear al balcón para que se tranquilizara. Fue terrible, creo que lo cargué en una posición que dolía y lo hice llorar aún más. Tampoco podía soportar el peso, no pude hacerlo. Debo aprenderlo, sin embargo ¡Cuánta ayuda no puedes dar por no saber cargar bebés!(1.Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento). 

Luego la doctora Mara me encargó repasar el cuaderno con un niño llamado Angelo, muy inquieto y muy distraído. También era agresivo, me pegó en la cara y me dejó una cicatriz. Sin embargo, logré al final ponerme dura y hacer que repitiera los fonemas. La verdad es que sí sentí que no tenía control sobre él la mayor parte del tiempo y no sabía como solucionarlo, supuse que si hubiera sido cualquier otra doctora sí. Pero lo importante es que pronunció algunos fonemas. Algo me dice que tenía un transtorno de conducta pues cuando tenía crayolas al alcance de la mano rallaba todo su cuaderno sin control. No obstante, era otro pequeño más y no podía dejar de mirarlo con la mismas ternura que a los demás, o al menos eso sabía que tenía que ser. 


Fue en esa carpeta donde tuve que repasar su cuaderno, yo estaba sentada en la silla que se observa hacia abajo. 

Después de que se fuera el niño me enteré de que había faltado la licenciada Paola y de alguna forma yo estaba haciendo su parte del trabajo que no necesitaba realmente una capacitación. Estaba trabajando en equipo con la licenciada Mara para que los niños no se quedaran sin recibir la terapia que necesitaban, yo hacía las cosas que podía hacer y ella se encargaba del trabajo pesado. También hacía pasar a los pacientes que las otras licenciadas necesitaban, porque había alboroto en la sala de espera. Me llamaron la atención un par de veces por dejar la puerta abierta, por soy algo despistada. (4.Trabajar en colaboración con otras personas).

Como la doctora Mara se llenaba de pacientes, empezó a no poder disimular su mal humor. He conocido a personas con ese temperamento, sonríes mientras quieres matar a alguien. No traté de juzgarla, sino de acoplarme a su ritmo para terminar al horario en que ella tenía que retirarse. Después de todo, no es culpa de algunos seres humanos perder la calma un poco antes que los otros. 

Sentí que tenía el mejor trabajo del mundo cuando tuve que alimentar a un bebé con ojos enormes con papilla, mientras él me aplaudía con los pies. También tuve que sacarle sus mediecitas. E inventar como enseñarle de una forma algo maternal los animales en figuritas que me entregó Mara. Él se encariñó con ellas y no quiso soltarlas. 

Después de eso la doctora Mara tuvo un último paciente al que solo observé. Era un niño que hacía un traqueteo muy extraño, producto del tubo que salía por un agujero de su traquea ya que un día no pudo respirar bien. También tenía hidrocefalia, tenía muchas cosas... Me hacía sentir mal. También lo hacían sus padres, que se veían muy cansados. El niño ya era grande, pero aún así se desplazaba en un coche para bebés. Solo pude admirarlos a ellos por su gran amor y sus ganas de luchar, y prometerme a mi misma rezar por él todas las veces que pueda. 

Cuando la doctora Mara se fue todavía debería esperar una hora antes de ir con el licenciado Jorge, pero ya no necesitaban trabajo en esa área así que me mandaron a otra habitación de Terapia de Lenguaje. Ahí me encargué de ayudar a la doctora Rosa, que era menos conversadora y prefería escuchar música de Andrés Calamaro mientras hacía su trabajo. Abajo una foto del área donde trabajaba. 

Tuve que mover mucho, para ser honesta. La doctora, ni bien se fue un paciente con su padre, aclaró que preferiría terminar rápido. Sin embargo llegaron dos pacientes más. Primero un niño cuya madre tenía mi edad, eso me impresionó. Espero que no lo culpé por sus frustraciones nunca. él se llamaba Faber... o algo así. Le repasé su cuaderno mientras la doctora le hacía masajes faciales a un bebé.El cuaderno de Faber
Después me pidió que me pusiera los guantes, colocara algo de Musse de chocolate en mi dedo y lo pusiera en su paladar para que él lo siguiera la lengua. Acto seguido le enseñara a pronunciar la "l". Realmente no quería hacerlo en un principio, pensé que me daría asco y tampoco me creía capaz, me disgustó que la doctora me dejara su trabajo. Después me di cuenta de que no era tan dificil ni daba tanto asco. En efecto estaba concentrada en el niño, que era muy lindo, quería que pronunciara la "l" bien. También pensaba en lo dificil que sería tener una madre de 15 años, que no se veía casi nada maternal. Al final lo hice, y me sentí muy contenta por los dos. (8.Desarrollar nuevas habilidades). 
Lo encargué con su madre antes de irse y le expliqué el procedimiento pues era necesario que ella se lo hiciera todos los días para que finalmente Faber pudiera pronunciar la "l" correctamente. Pero ella parecía indiferente y apurada, eso me preocupa. 
Los guantes que utilicé



La doctora también quiso que le hiciera el mismo procedimiento a un chico mucho más alto que yo, con parálisis cerebral, pero no pude hacerlo porque terminaba comiéndose la fruna. Así que limpié su oficina y luego me retiré a ayudar al doctor Jorge. 

Una vez ahí hice lo que siempre hacía con el doctor Jorge y sus pacientes: conversar para mejorar el clima. Conversamos sobre que él no quería tener hijos. Yo lo refuté y la madre de familia lo respaldó, habló sobre las responsabilidades que eso conlleva. Se veía como una mujer muy controladora sobre su pequeña hija, pero intenté no juzgarla, a pesar de que eso afectaría a la niña con el tiempo.

Después vino otra niña muy delgada que no podía estirar las piernas, su madre era callada. Ella, por el contrario, era muy risueña y no parecía tener un problema. El doctor la posicionó sobre una pelota de pilates y le estiró las piernas, se quedó callada. Después de un momento comprobé que estaba lagrimeando, llorando en silencio. Dejó la pelota mojada, la admiré mucho. Tuve que ponerle y sacarle una especie de sujetador en las piernas, para que las mantuviera estiradas, a pesar de que eso le causara dolor. Pensé que ella secretamente podía ser más inteligente que todos, conocer los misterios del universo. Por eso no lloraba escandalosamente, como todos los demás niños del hospital. 

Los sujetadores que necesitaban sus piernas

Un poco antes de irme, a eso de las dos, el doctor Jorge comenzó a hablar de un tema muy interesante con la madre de un niño chileno que tenía la cara roja y hundida. Él decía que mientras estudiaba dejaba pasar gratis a los pobres para que los atendieran, pero un día lo descubrieron. En vez de reñirle, su profesora lo felicitó pero le recordó que ellos se mal acostumbran. Por eso hay que brindarles ayuda, pero también exigirles un esfuerzo por ella, aunque sea mínimo. No tanto por beneficiarnos de ese esfuerzo, sino por el mismo bien de ellos en realidad y por la ética. (7.Considerar las implicaciones éticas de sus acciones). 

También empezó a hablar de un proyecto a largo plazo con el que había estado soñando, en el que brindaba terapias y ayuda médica a los lugares más pobres y recónditos de Lima. Muchas madres de pacientes se emocionaron y buscaron apoyarlo. Yo me interesé mucho. 

Al final del día sentí que mi existencia había sido muy útil. A pesar de concluir con un dolor de cabeza infernal, de alguna forma estaba feliz. Creo que por un momento caí en ese universo paralelo en el que todos caíamos cuando empezamos en Lanavilla. Sin interés personal, ni pensar en las bitácoras, ni en la salud, ni el mar de tareas que nos esperaban. Sentir el calor del abrazo de los niños, sus miradas brillar con la comprensión del inglés, sus bocas con dentadura incompleta sonreír: Nos daba energía para toda la semana. Además, pienso que aprendí mucho hoy: por ejemplo, a vocalizar en voz alta para que los niños vocalicen conmigo; a llamar la atención por el beneficio del niño; a ser cariñosa con alguien que probablemente no habla ningún idioma, confiando en que de alguna forma siente tu cariño; a enseñar a usar la lengua aun niño con tus propias manos. También me quedo con toda la admiración hacia los pacientes y su familia. Verdaderamente me escandalizaban los largos procesos de recuperación, porque los creía imposible. Pero ahora veo a niños lidiar con el dolor todo el tiempo sin paralizarse, son tan valientes que incluso intentan vencer las limitaciones con las que nacieron. Verlos hacerlo es simplemente tan hermoso. 








martes, 3 de febrero de 2015

Martes 3/02/2015

El día empezó con un cambio de planes. La señorita Yesenia, quien se encarga del control de asistencia de los voluntarios, nos informó que ya no era recomendable venir en el horario de 11:00 am a 2:00 pm pues la mayoría de doctores almorzaba en el medio de ese horario y habían menos pacientes. De hecho los pacientes venían temprano y era ahí cuando necesitaban nuestra ayuda, o en la tarde. Entonces Paola y Gabriela decidieron regresar y volver en la tarde. Yo decidí que me quedaría, pues ya estaba ahí y de seguro el doctor Jorge sí necesitaría mi ayuda. 

En primer lugar, informé a un señor y a su hijo donde quedaba el baño. Después, ayude a la madre de un paciente del doctor Jorge, ya que sus cosas se resbalaron por la camilla. Mientras le alcancé lo que me pedía, resolvimos todos que el niño de grande sería muy coqueto, pues se adivinaba en sus ojos. Nunca me imaginé que realizaría un trabajo que de hecho consistiera en un gran porcentaje en conversar con extraños como si no lo fueran. (8. Emprender nuevos desafíos).  

Después, el doctor Jorge se fue a almorzar. Me dejó con la doctora Gerald, quien estaba emocionada por empezar el libro 50 sombras de Gray aunque no podía hacerlo sin antes terminar la terapia.  Pude observar que la niña a la que atendía lloraba de dolor, pero ella no se conmovía. Conversamos un poco, y luego me pidió que vigilara que la niña a la que atendía realizara correctamente unos ejercicios. 

Primero tenía que caminar con pesas en las pantorrillas, cargando con los brazos en alto una botella de crema pero con el brazo izquierdo arriba. Como su mamá estaba presente y se veía seria, decidí mantenerme un poco alejada. Pero caminé con ella por el trayecto, que se puede observar en la imagen, alentándola a seguir. También se distraía mucho y olvidaba que debía sostener en lo alto la botella o caminar por la línea marcada en el piso, para eso estaba yo. Descubrí que no siempre sirve engreír a los niños, sino también imponer con firmeza, simplemente por el hecho de que es mejor para ellos. El niño al que la doctora trataba empezó a llorar y ella se mantuvo firme. Durante los ejercicios me enteré que se llamaba Débora.

El trayecto que tenía que recorrer


Luego me pidió que la vigilara a realizar unos ejercicios en unas escaleras medias extrañas que se pueden apreciar en la imagen de abajo. Sin las pesas en las pantorrillas, ella debía subir las escaleras sosteniendo en lo alto la crema; luego darse la vuelta y bajar de espaldas por la rampa. Su mamá y yo tratábamos de que siguiera la rutina, pero ella se distraía mucho o se cansaba o se confundía. Entretanto vino una señora cuya hija se puso a jugar en las escaleras, así que le dije que por favor la retirara de ahí porque Débora estaba haciendo terapia y ella no. Ella me pidió disculpas y me preguntó a dónde tenía que ir para comenzar una terapia, a que ella estaba ingresada en la clínica de San Juan de Dios de Piura. Le contesté que fuera a Administración y me sentí importante.
Las escaleras en las que hacía la terapia


Se me ocurrió amarrarle mi collet a Débora en la muñeca para que recordara que ese era su brazo izquierdo y que no debía bajarlo por nada del mundo. La verdad la acompañé durante sus ejercicios y tuve que aprender a ponerme firme para que me hiciera caso y no se tirara en el suelo. Suficientemente fuerte para que me obedeciera pero no para que su madre se descontentara conmigo, ya que ella también se había hartado de que Débora no siguiera los pasos pero no le hubiera agradado que yo le gritara (8. Desarrollar nuevas habilidades).  Al final su madre me dio las gracias, eso me hizo sentir bien pues ella parecía ser muy fría, pero sentí que realmente todo el tiempo había estado pensando en Débora y no en mi... sino hubiera explotado.

Después de eso fui con la Licenciada Katty a realizar el trabajo de la lista, ella se mostró muy emocionada por eso, ya que estaba ocupada enseñándole a otras dos jovencitas cómo realizar una terapia.

Estaba acostumbrada a hacer ese trabajo con Paola, aunque pensé que tampoco sería tan dificil realizarlo sola. Sin embargo, no conté con que hubiera dentro de las instalaciones tanto viento. Se me volaron los tickets y quedaron desordenados. Extrañé que pudiéramos dividirnos el trabajo. Aun así me las arreglé colocando pesas encima de las facturas para que no se siguieran volando.

Finalmente, después de entregarle la lista a una contenta doctora Katty regresé con el licenciado Jorge. Mientras le realizaba la terapia a Nicole me pidió que le alcanzara un par de cosas. Además, como lo habían trasladado a otro ambiente tuve que observar parada. Me replanteé eso de mejorar mi resistencia física, ya que es necesario para brindar una mejor ayuda.

Luego el doctor comenzó a contar historias. Nos habló, por  ejemplo, de que él en parte planeaba ser escritor. Mencionó que tenía dos cuentos: uno sobre la hija de Pachacutec y otro sobre los piratas que llegan al Callao. Se oían muy interesantes, en realidad. También planeaba realizar una especi de autobiografía sobre una mujer que había conocido, llamada "La mujer encajonada". Me aconsejó que nunca perdiera la oportunidad de conocer a una persona a fondo, no puedo estar más de acuerdo con él. (1.Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

Al final del día pude notar que mejoré en eso de hablarle a adultos extraños como si no lo fueran; y evitar cualquier evidencia de "lástima" por los niños para tratar con ellos. Además, tuve la oportunidad de ayudar a una dulce niña de trencitas llamada Débora. Aunque se me hizo dificil porque se distraía, gracias a la doctora Gerald aprendí que a veces se debía poner mano firme sin dejar de ser cariñosa o comprensiva. Así que creo que al final se llevó lo mejor que pude darle, pues pensé en ella todo el tiempo y no en mi. También descubrí que el trabajo en equipo es conveniente en ciertas ocasiones, cuando así se puede brindar un mejor servicio. Sin embargo, si no es necesario, siempre es necesaria más ayuda en otro lugar y entonces hay que buscarla en vez de preferir quedarse en la zona cómoda por el simple hecho de ser cómoda. Por último, tomaré el consejo del licenciado Jorge muy en serio, pues todos los seres humanos sin excepción son fascinantes. 

Sábado 31/01/15: Reunión de voluntarios

Llegamos a la reunión, que empezaría a las 10:00 a.m., un poco tarde. Sin embargo esto no importó pues para esperar a todos los voluntarios comenzó a eso de las 11:00 a.m. y concluyó a la 1:00 pm. Después de lo planeado. 

Era la primera vez que José, Paola y yo veíamos a muchos de los voluntarios. Había cierta desorganización por parte de los coordinadores, pero nada alarmante ni trascendente. Finalmente llegamos al lugar de la reunión, donde todos los voluntarios estaban dispersos y metidos en sus asuntos: con los celulares o conversando con el del costado. 
Junior, uno de los coordinadores, tomó el liderazgo. Nos pidió a todos que nos paráramos y presentáramos de una manera divertida: diciendo "Mi nombre es... y me pica..." y conforme avanzábamos en el círculo. 
En la parte superior se aprecian las siluetas de los voluntarios parados en círculo para comenzar la presentación. Al principio parecía ridículo, pero Junior realmente trataba de integrarnos. No lo entendía, pero luego llegué a la conclusión de que es escandalosamente incoherente practicar un acto de humanidad dejando de lado otro acto de humanidad. (7. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones). ¿Qué clase de persona busca mejorar el mundo acudiendo como voluntario a un hospital, pero se olvida de los otros voluntarios? Eso sería excesivamente inhumano, hasta se especularía que la razón por la que se va es por una intención egoísta. Lamentablemente, algunos no parecían opinar lo mismo y mostraban indiferencia. 
En la foto superior se encuentra Junior. Después de la presentación, él nos dio una especie de charla emotiva. Nos recordó un poco sobre el pilar de "Hacer posible lo imposible", que era de lo que había tratado la reunión anterior. Conmemoró la cómica actividad de agruparse y entrar en un papel periódico. Luego nos dijo que en el hospital a menudo se hacía posible lo imposible; y puso como ejemplo a los terapistas. Los niños llegaban ahí inmovilizados y salían siendo libres, no pude estar más de acuerdo con él. 

A continuación nos habló sobre el nuevo pilar: "Quien soy deja huella". Se embarcó en una historia sobre un chico que se suicidaría pero alguien dejó huella en él y no lo haría más; luego el dejó huella en la vida de un empresario amargado y este comentó que viviría la vida con más alegría, ya que había sido admirado como persona por alguien por primera vez. La verdad es que no atendí de principio a fin la historia, me distraje un par de veces. Pero no fui la única, pude notar cómo muchos voluntarios se quedaban dormidos o revisaban su celular o miraban al techo. Me pregunté si Junior si daba cuenta de que casi nadie lo atendía con concentración, pensé que si yo hubiera sido él me hubiera sentido muy mal y hubiera finalizado la charla. Sin embargo, luego caí en la cuenta de que si él realmente se atrevía a hablar de forma tan emotiva frente a un público tan indiferente, era porque realmente creía en lo que decía y esperaba que nos ayudara con convicción. (7. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones).  Por lo tanto, merecía ser escuchado. 

En efecto, lo que decía tenía mucho sentido. "Quien soy deja huella". No en plan de que las personas siempre nos recuerden como algo bueno a nosotros, los voluntarios, sino que el momento o la ayudada brindada les sirva para siempre. Ese lema podría identificar a un voluntario perfectamente. Finalmente, nos entregó unas pulseritas verdes con el lema escrito. Pensé que él se había tomado la molestia de escribirlo en quién sabe cuántas pulseritas, porque realmente creía en eso. 

Después de eso nos pidió que tratáramos de conocernos entre nosotros, los miembros del voluntariado. Intercambiar experiencias con los otros voluntarios, ya sea sobre las áreas o los turnos. Eso es muy importante, es una lección de humanidad. Por ejemplo, había quienes estaban en nutrición. Además, para el área de geriatría había una mujer abandonada que necesitaba dinero para sus pañales y no tenía cómo conseguirlo. Para ello decidimos realizar una rifa otra vez. (3. Proponer y planificar actividades). En suma a esto se planificó la visita a un hogar para llevar una canasta de víveres colectados por los voluntariados, se advirtió que sería una experiencia chocante y extrema. Por mi parte, me hubiera encantado acudir, pero mis padres no me hubieran dado permiso para ir con desconocidos a un lugar tan lejos. 

Finalmente, se trató el tema de las actividades deportivas para el personal del hospital o gymkana. Aunque trataron de persuadirnos para anotarnos en el equipo de voley, Paola y yo propusimos fútbol femenino pues nos sentimos más identificadas con este deporte. Sobretodo ella, yo detesto el voley.(4. Trabajar en colaboración con otras personas).  

Al final del día pude recordar gracias a Junior la importancia de ser un grupo de voluntariado, de ser coherentes y humanos. Por eso trataré de compartir lo más que se pueda con esos extraños que al igual que yo llevan un chaleco azul por pura voluntad propia.

Además nos repitieron la importancia de ayudar a alguien, no para que nos recuerden a nosotros exactamente, sino para que esa ayuda pueda trascender en esa persona. Me gustaría pensar que la ayuda que le doy a los niños en su terapia realmente les sirva para romper esas limitaciones que la naturaleza o la humanidad les impuso. Al menos, ahora me esforzaré más por eso. También aprendí que cuando se trabaja en un grupo muy grande es más difícil proponer ideas; sin embargo el compromiso debe permanecer intacto. Con muchas personas se pueden hacer grandes cosas, como una rifa o una colecta para una canasta. Por último, no creo que se bueno temer a proponer nuevas actividades. De hecho, puede ser lo que muchas otras personas estaban buscando, pero no lo sabrás si no lo propones. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Jueves 29/01/15

El día comenzó con ganas de ayudar y ofrecerle el trabajo realizado a Dios. Mientras observábamos a los primeros pacientes del licenciado Jorge en la camilla, hablando acerca de la vocación. Ahí nos dimos cuenta de que Paola tiene todas las inteligencias posibles desarrolladas; y el doctor le dijo que le veía aire de jefa de algo. 

También nos comentó sobre su indecisión para dirigir su vida en un principio. Era un músico influenciado por su padre, atraído hacia el rock, cuyos compañeros de banda se inclinaron hacia el gospel. Luego trabajó como mecánico, en un intento por seguir las vidas de sus hermanos, que terminaron siendo casi infelices. Comentó que había mucha gente que terminaba siguiendo algo que no le gustaba y era muy infeliz, pero eso era incluso peor cuando comenzaban a ser ineficientes por el mismo echo de no disfrutar lo que hacían. Él fue pescador, pero se introdujo al mundo de las terapias cuando a su mamá le diagnosticaron una enfermedad que la paralizaría y próximamente tendría que realizarle las terapias. Afirma que ahora es muy feliz con eso.

La madre del paciente también contó su historia, nos dijo que sus padres se opusieron a que estudiara cosmetología pero eso era lo que la entretenía realmente. Ahora tiene un Spa y se siente muy orgullosa de eso, además afirma que gracias a eso puede pagar las terapias de su hijo. Parecía ser una señora con mucha confianza en sí misma, que sabe apreciar el presente en su simpleza y complejidad. Admiro mucho eso, definitivamente. 

Por mi parte, solo encuentro cabos sueltos. Todo me aburre, en todo soy mala. El doctor me sugirió Psicología o ciencias de la comunicación, por mis "Habilidades sociales". Casi me río escandalosamente.

Después de eso, Paola y yo ayudamos a una niña a realizar su terapia con un caminador. (2. Emprender nuevos desafíos). Era un trabajo delicado, porque ella ya no era tan pequeña y se daba cuenta de las cosas. Tratamos de subirle el ánimo, trabajamos en equipo. Yo iba detrás de la caminadora procurando que no se desviara de dirección, Paola al lado ayudaba a jalar a la niña la caminadora o detenerla según era necesario. (4. Trabajar en colaboración con otras personas). Al final la niña pudo terminar su terapia, aunque adolorida, lo cual demuestra su fuerza interior. En las imagenes de abajo se encuentran la caminadora y el recorrido, respectivamente. 



Tuve la suerte de encontrarme con oso polar, el niño al que había vigilado la semana pasada. Me reconoció, le hice cosquillas y jugamos con la pelota de pilates. Luego llegó la terapia de Cochachín, a quien tuvimos que distraer y su madre de nuevo no había traído la crema.


Después de eso le tocó el turno a Nicole, la pequeña niña con hidrocefalia y parálisis a casi todo el cuerpo. Pero la pelota de pilates estaba muy sucia y tuvimos que limpiarla, una tarea no tan facil como esperábamos, al menos en mi caso. Abajo una foto del desinfectante que usamos.

Luego el doctor me mandó a buscar y traer steps, los cuales se me hicieron muy pesados aunque no dije nada. Por último, me hizo cargar a Nicole y dársela en brazos a su madre. Me sentí horrible, pues pensé que la niña se me caería, aunque no fue así sé que la hice sentirse muy incómoda. El estado físico es muy importante si quieres "salvar al mundo"; y más aún si vas al voluntariado. Al menos, ahora sé que la fuerza física es importante para muchas labores que no se pueden pasar por alto. A hacer ejercicio se ha dicho. (1. Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).  

Finalmente el doctor nos contó su historia de amor con Miriam, una chica de su barrio de quien estaba muy enamorado a los 16. Él le pidió para estar, ella le dijo que lo pensaría. Para día que le daría el sí él ya había tenido algo con otra chica llamada Michelle. Ella lloró y hasta el día de hoy le guarda resentimientos, que el cree que significan que aún lo quiere. Luego nos advirtió que nos cuidáramos porque nuestro futuro depende de nosotras, refiriéndose al desgastado físico de Miriam, quien ya no le resulta atrayente. 

Este día pudimos ayudar de nuevo a niños a realizar su terapia, aún mejor con el trabajo en equipo. Es muy gratificante ver como progresan con sus terapias, y a la vez satisfactorio emprender nuevos desafíos que nos hagan sentir útiles. Además, supe que necesito mejorar mi resistencia física para trabajos como ese. Por último, escuchar las historias de otras personas también es algo muy importante, pues no se trata de hacer una relación de conveniencia temporal. ¿Cuándo te puedes negar al privilegio de conocer a fondo a alguien?  

Martes 27/01/15: Trabajo en equipo

Trabajar en el voluntariado requiere ignorar ciertos problemas de salud, al igual que todas las responsabilidades que implican un beneficio propio. El día comenzó con la noticia de que compartiría el trabajo con Paola, pues no se requería mucha ayuda en su área. Por un lado me alegraba la idea de trabajar con mi amiga, pero también es cierto que de por sí no hay mucho trabajo y haríamos menos si lo dividíamos entre las dos. 

Nos presentamos con el doctor Jorge, quien le realizaba una terapia aun niño con indigestión. Nos contó la historia de que de joven el había sido pescador, y que casi había naufragado. Se quedó varado en una isla de Ancón junto a sus amigos, algunos de ellos perdieron la cordura porque no venían a rescatarlos. Tuvieron que arreglarse para sobrevivir sin agua y sin comida, pescando entre otras cosas. Gracias a eso se quemó la cabeza y ahora es algo pelado. 

Me agrada como siempre trata de integrar a las personas a su alrededor a una conversación, como si no se diera cuenta. Los padres de los niños a quienes atiende vienen ansiosos y preocupados, pero se distraen conversando de lo que sea. Es muy hábil para eso, tratamos de imitarlo y logramos algo. 

Luego tuvimos que acomodar la camilla y el espejo para la terapia que le realizarían a Fabiana. Ambas queríamos hacer la mayor cantidad de trabajo posible, pero tuvimos que ponernos de acuerdo para realizarlo de la mejor forma posible, dejando de lado nuestros intereses personales.  (4. Trabajar en colaboración con otras personas)

Después de eso acudimos con la doctora Katty, ya que el doctor Jorge debía almorzar, y nos encargamos de nuevo de su lista de pacientes. La que sigue es una foto de la lista de pacientes y al lado los recibos, que debíamos verificar en la lista. Lo bueno de este trabajo es que le ahorramos tiempo a la doctora, aunque no se vincule directamente con los pacientes. A pesar de que supuestamente mi letra no es muy legible, ambas nos dividimos el trabajo de forma salomónica de nuevo. La doctora estaba de muy buen humor por haberse ahorrado esa labor. 

Luego regresamos con el doctor Jorge, que estaba por empezar la terapia con Nicole. Pero en vez de sentarnos, nos pidió que "entrenáramos" a Cochachín. En la foto de abajo se aprecia un tubo con un montón de aros alrededor. Él tenía una "Plesia" en el lado izquierdo que entorpecía sus movimientos; debíamos conseguir que suba al step con la pierna izquierda, luego alcanzarle un aro para que con la mano izquierda la introduzca en el tubo. A pesar de que él no se sentía particularmente atraído a hacerme caso, a Paola sí obedeció. Entre los dos surgió un cariño muy visible que lo ayudó a terminar la actividad, como se puede apreciar, pues logró introducir todos lo aros. Además, fue un trabajo en equipo pues mientras ella le alcanzaba lo aros y le incitaba a meterlos, yo sostenía el tubo en forma oblicua y lo ayudaba a subir al step. (2. Emprender nuevos desafíos). 
Posteriormente, tuvimos que recrearlo. A él le gustaba tirarle golpes a la colchoneta en la que estábamos, de forma muy eufórica. No sé porqué me imaginé que de grande sería un asombroso baterista que dejaría boquiabiertos a todos. Lo más impactante sería haber vencido a la "Plesia". Le enseñamos a jugar con lo aros de manera que estos giraran como disco, pero lo inducimos a hacerlo con la mano izquierda, como una terapia discreta. Fue muy lindo ver que él se divertía y sin darse cuenta superaba cada vez más esa limitación que traía consigo. 

 Por último, mientras le realizaban la terapia, jugamos con una niña de trencitas a la pelota. Creo que los juegos son importantes no solo porque distraen a los niños y evita que piensen en el dolor que les espera con la terapia, sino porque también son una terapia en sí. 
Antes de irse Cochachín su madre derramó gaseosa en el piso y el doctor le llamó la atención doblemente, pues tampoco había traído la crema. Al parecer limpió con su falda en vez de llamar al señor de limpieza. No intento juzgar a la señora ni mucho menos subestimarla, lo importante es abrirnos a diferentes tipos de culturas para ver cómo es mejor tratar con cada quien en cada caso. Además, siempre se aprende más con personas diferentes a uno. Pero lo principal, no puedes ayudar sin humildad.(7. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones). El mismo doctor después reconoció que la señora le producía un sentimiento de nostalgia, pues él pasó su infancia y niñez en un pueblo en la ceja de selva donde las mujeres vestían polleras y todos traían las chapas marcadas mientras se dedicaban a la tierra. 

Finalmente, en este día pude aprender la importancia de trabajar en equipo a pesar de que el trabajo sea poco. Cuando se trata de ayudar a alguien más, debes dejar de lado tus aspiraciones personales y concentrarte en lo mejor para el paciente, que por lo general implica que complementes tus habilidades con tu compañero de trabajo. Además, trabajar de una forma integrada siempre es un reto pero te hace aprender mucho más, al salir de tu zona cómoda... al menos en mi caso. Además, reconocí la importancia de la humildad, sin la cual no existiría ningún trabajo real. Jamás debería considerar a alguien de alguna raza o cultura inferior por lo que manden los estereotipos. Se trata de mirarlos de forma horizontal, porque verdaderamente por más cuentos que la sociedad haya inventado sobre una jerarquía imaginaria todos valemos exactamente lo mismo. Humildad ante todo. Para finalizar, es gratificante ver que los niños progresan con sus terapias y vencen a sus limitaciones casi sin darse cuenta. Cuando las personas en la calle hablan acerca de que el mundo va de mal en peor, me gustaría que vieran esas escenas.