martes, 3 de febrero de 2015

Martes 3/02/2015

El día empezó con un cambio de planes. La señorita Yesenia, quien se encarga del control de asistencia de los voluntarios, nos informó que ya no era recomendable venir en el horario de 11:00 am a 2:00 pm pues la mayoría de doctores almorzaba en el medio de ese horario y habían menos pacientes. De hecho los pacientes venían temprano y era ahí cuando necesitaban nuestra ayuda, o en la tarde. Entonces Paola y Gabriela decidieron regresar y volver en la tarde. Yo decidí que me quedaría, pues ya estaba ahí y de seguro el doctor Jorge sí necesitaría mi ayuda. 

En primer lugar, informé a un señor y a su hijo donde quedaba el baño. Después, ayude a la madre de un paciente del doctor Jorge, ya que sus cosas se resbalaron por la camilla. Mientras le alcancé lo que me pedía, resolvimos todos que el niño de grande sería muy coqueto, pues se adivinaba en sus ojos. Nunca me imaginé que realizaría un trabajo que de hecho consistiera en un gran porcentaje en conversar con extraños como si no lo fueran. (8. Emprender nuevos desafíos).  

Después, el doctor Jorge se fue a almorzar. Me dejó con la doctora Gerald, quien estaba emocionada por empezar el libro 50 sombras de Gray aunque no podía hacerlo sin antes terminar la terapia.  Pude observar que la niña a la que atendía lloraba de dolor, pero ella no se conmovía. Conversamos un poco, y luego me pidió que vigilara que la niña a la que atendía realizara correctamente unos ejercicios. 

Primero tenía que caminar con pesas en las pantorrillas, cargando con los brazos en alto una botella de crema pero con el brazo izquierdo arriba. Como su mamá estaba presente y se veía seria, decidí mantenerme un poco alejada. Pero caminé con ella por el trayecto, que se puede observar en la imagen, alentándola a seguir. También se distraía mucho y olvidaba que debía sostener en lo alto la botella o caminar por la línea marcada en el piso, para eso estaba yo. Descubrí que no siempre sirve engreír a los niños, sino también imponer con firmeza, simplemente por el hecho de que es mejor para ellos. El niño al que la doctora trataba empezó a llorar y ella se mantuvo firme. Durante los ejercicios me enteré que se llamaba Débora.

El trayecto que tenía que recorrer


Luego me pidió que la vigilara a realizar unos ejercicios en unas escaleras medias extrañas que se pueden apreciar en la imagen de abajo. Sin las pesas en las pantorrillas, ella debía subir las escaleras sosteniendo en lo alto la crema; luego darse la vuelta y bajar de espaldas por la rampa. Su mamá y yo tratábamos de que siguiera la rutina, pero ella se distraía mucho o se cansaba o se confundía. Entretanto vino una señora cuya hija se puso a jugar en las escaleras, así que le dije que por favor la retirara de ahí porque Débora estaba haciendo terapia y ella no. Ella me pidió disculpas y me preguntó a dónde tenía que ir para comenzar una terapia, a que ella estaba ingresada en la clínica de San Juan de Dios de Piura. Le contesté que fuera a Administración y me sentí importante.
Las escaleras en las que hacía la terapia


Se me ocurrió amarrarle mi collet a Débora en la muñeca para que recordara que ese era su brazo izquierdo y que no debía bajarlo por nada del mundo. La verdad la acompañé durante sus ejercicios y tuve que aprender a ponerme firme para que me hiciera caso y no se tirara en el suelo. Suficientemente fuerte para que me obedeciera pero no para que su madre se descontentara conmigo, ya que ella también se había hartado de que Débora no siguiera los pasos pero no le hubiera agradado que yo le gritara (8. Desarrollar nuevas habilidades).  Al final su madre me dio las gracias, eso me hizo sentir bien pues ella parecía ser muy fría, pero sentí que realmente todo el tiempo había estado pensando en Débora y no en mi... sino hubiera explotado.

Después de eso fui con la Licenciada Katty a realizar el trabajo de la lista, ella se mostró muy emocionada por eso, ya que estaba ocupada enseñándole a otras dos jovencitas cómo realizar una terapia.

Estaba acostumbrada a hacer ese trabajo con Paola, aunque pensé que tampoco sería tan dificil realizarlo sola. Sin embargo, no conté con que hubiera dentro de las instalaciones tanto viento. Se me volaron los tickets y quedaron desordenados. Extrañé que pudiéramos dividirnos el trabajo. Aun así me las arreglé colocando pesas encima de las facturas para que no se siguieran volando.

Finalmente, después de entregarle la lista a una contenta doctora Katty regresé con el licenciado Jorge. Mientras le realizaba la terapia a Nicole me pidió que le alcanzara un par de cosas. Además, como lo habían trasladado a otro ambiente tuve que observar parada. Me replanteé eso de mejorar mi resistencia física, ya que es necesario para brindar una mejor ayuda.

Luego el doctor comenzó a contar historias. Nos habló, por  ejemplo, de que él en parte planeaba ser escritor. Mencionó que tenía dos cuentos: uno sobre la hija de Pachacutec y otro sobre los piratas que llegan al Callao. Se oían muy interesantes, en realidad. También planeaba realizar una especi de autobiografía sobre una mujer que había conocido, llamada "La mujer encajonada". Me aconsejó que nunca perdiera la oportunidad de conocer a una persona a fondo, no puedo estar más de acuerdo con él. (1.Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

Al final del día pude notar que mejoré en eso de hablarle a adultos extraños como si no lo fueran; y evitar cualquier evidencia de "lástima" por los niños para tratar con ellos. Además, tuve la oportunidad de ayudar a una dulce niña de trencitas llamada Débora. Aunque se me hizo dificil porque se distraía, gracias a la doctora Gerald aprendí que a veces se debía poner mano firme sin dejar de ser cariñosa o comprensiva. Así que creo que al final se llevó lo mejor que pude darle, pues pensé en ella todo el tiempo y no en mi. También descubrí que el trabajo en equipo es conveniente en ciertas ocasiones, cuando así se puede brindar un mejor servicio. Sin embargo, si no es necesario, siempre es necesaria más ayuda en otro lugar y entonces hay que buscarla en vez de preferir quedarse en la zona cómoda por el simple hecho de ser cómoda. Por último, tomaré el consejo del licenciado Jorge muy en serio, pues todos los seres humanos sin excepción son fascinantes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario