domingo, 7 de junio de 2015

Bitácora N°03: Rompiendo paradigmas, conectando incertidumbres

¿En qué medida la urgencia que las circunstancias apremian hace posible olvidar las propias limitaciones? 
Organizamos partidos de futbol y voleibol que se vieron interrumpidos por la inamovible promesa de pintar los círculos de seguridad en el patio. Por ello Andrea tuvo que ir a pintar y nos encontramos con la limitación de un espacio muy reducido para que los niños jugaran, al que nos tuvimos que adecuar. Me sentí torpe  ya que las niñas tenían problemas para jugar voleibol y no podía ayudarlas. Aun así intenté hacerlo y principalmente fomentar un ambiente en el que se sintieran integradas porque había niñas que no se sentían muy seguras de participar. Fue muy grato ver finalmente al grupo de niñas divirtiéndose en armonía y aprendiendo inglés.  

¿En qué medida conceder autonomía a un niño para solucionar sus propios problemas es favorable para su crecimiento personal?
Un niño llamado Omar sufrió un golpe y comenzó a llorar. Queríamos ayudarlo pero no sabíamos cómo y él nos decía que quería estar solo. Pensé que podría ser lo necesario para él. Sin embargo no se calmó hasta que Gerald se acercó a hablarle y lo hizo sonreír. Después de eso ya no estuve tan segura de mi conclusión inicial. 

Además hay una niña llamada María que realmente me preocupa porque no habla. Quisiera ayudarla porque me preocupa su futuro. Asimismo, a mi parecer hablar es lo más importante del inglés. Aunque mi curiosidad es vasta y mi angustia se le acerca, mi razón me dice que es algo que ella debe solucionar sola. ¿Estará equivocada?

¿Hasta qué punto es crucial la plena voluntad para aprender en el aprendizaje?
Andrea es una cariñosa niña de 10 años en segundo de primaria. Cuando llegas a la conclusión de que pudo haber repetido 3 veces comienzas una lluvia de ideas inmediata que va desde cruel a piadosa a través de realista y descabellada. Pero lo que realmente importa es la niña cuyo futuro es incierto. Pienso que sea cual sea su problema, por el momento también carece de voluntad para aprender. No sé hasta qué punto es la razón principal para su lento aprendizaje, pero definitivamente es un factor importante. Si Andrea tuviera algo relevante, como un trastorno de déficit de atención o un problema cognitivo mayor ¿Sería una motivación sólida suficiente para trasladarse en el ámbito cognitivo? 

¿Hasta qué punto consentir peticiones no desliga una conducta perjudicial?
Marbella es una niña de asombrosa fuerza física y mental con una facilidad aterradora para irritarse y manifestar su inconformidad. Al principio me enojó, pero intenté acercarme a ella. Me sorprendió mucho su capacidad analítica cuando me pidió que hablara en inglés fluido. No obstante, no sabía si hacía bien en consentirle todo lo que me pedía, como sacarla de clase para escuchar hablar en inglés a otros chicos. No sé poner límites desde que supe que de alguna forma están hechos para romperse. 

Experiencias de CdD:
1. Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de conocimiento: Comprobé nuevamente que no sé dar una orden de forma imperativa y asertiva con las niñas que deciden que no van a trabajar. Eventualmente tomé consciencia de que debo buscar durante mi tiempo como estudiante la manera de hacerlo.
2. Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: Me comprometí con el trato que tenía con Andrea, mis dudas sobre sus facultades mentales . Finalmente entendí que estaba justificado que me quedara a su lado tanto tiempo y después buscar una solución conversando con las profesoras o con sus padres. Asimismo me pregunté mucho sobre si era correcto darle un trato especial a Marbella por ser tan caprichosa y descubrí que esa característica era totalmente brillante pero debía ser bien encaminada.  
3. Lidera con inspiración: Emprendí un nuevo desafío al jugar voleibol y hacer de árbitro de voleibol al mismo tiempo con las niñas. No creo haber desarrollado la habilidad del deporte de ninguna manera, sino la de hacer participar a todas las niñas para que puedan divertirse y sentirse integradas. 
6. Trabaja en comunidad: Considero que mis compañeros y yo trabajamos en equipo al momento de planificar la clase, esta vez sí nos organizamos con tiempo para comprar los materiales. Además nos dividimos las tareas durante la clase; por ejemplo en un inicio Andrea pintaba los círculos, Edú enseñaba a los niños que no querían salir al patio, Diego hacía que los niños entrenara fútbol y yo que las niñas jugaran voleibol. Después dentro del salón enseñamos de forma sincronizada a diferentes grupos de niños.

Evidencias:
El patio estaba medianamente ocupado porque nuestros compañeros pintaban los círculos
 Ayudando a Andrea a entender la clase
Trabajando en sincronía con los otros miembros del grupo 
Al final de la clase con los círculos de seguridad listos