domingo, 20 de septiembre de 2015

Bitácora 06: Maratón 10k

A continuación pasaré a relatar una experiencia CAS que tuvo lugar el 23 de mayo del 2015 y que principalmente se enfocó en desarrollar el elemento de Acción. El colegio al que asisto tiene una tradición en la cual los alumnos de último año realizan una maratón en la inauguración de las olimpiadas. Aunque anteriormente esta consistía en recorrer el trayecto entre el convento agustino y el colegio (5 kilómetros), este año tuvimos que realizar el doble del recorrido pues nos dirigimos desde otro punto: el Cuartel General del Ejército. 

¿Hasta qué punto me comprometí con la actividad?

En primer lugar, siempre me he caracterizado por ser una persona plenamente sedentaria. A consecuencia de ello mi resistencia física a principios del año escolar era deplorable, lo pude notar desde los primeros entrenamientos que el colegio organizó durante clases de cultura física. Pese a ello decidí asumir el reto, considerando que de todas formas era necesario para en el futuro llevar un estilo de vida saludable. Asimismo, deseaba realizar ese gran esfuerzo en compensación a toda la alegría que el colegio me había dado desde que inicié once años atrás, como una manera de decir "gracias". (2. Emprender nuevos desafíos).  

Por ello decidí poner la máxima dedicación en cada uno de los entrenamientos que el colegio nos proporcionaba. Paralelamente salía a correr los fines de semana alrededor del Cuartel General del Ejército, como nos lo recomendaron los profesores. En un inicio fue muy me desmotivó lo rápido que mi resistencia física cedía. Además me asombró el dolor que llegué a sentir en los músculos y que mis compañeros no sentían, aspecto que me hizo pensar que mis músculos estaban peligrosamente subdesarrollados. A causa de ello decidí acortar el tiempo de entrenamiento de 30 a 15 minutos y volverlo diario. En síntesis, corría todos los días después de despertarme y antes de ir al colegio, lo cual me llevó a replantear toda la organización de los trabajos escolares. (3. Proponer y planificar actividades). 

Después de casi tres meses de entrenamiento "exhaustivo", llegó el día de la maratón. Empecé a correr junto con mis mejores amigas y amigos, pero llegando a la mitad del camino experimenté la sensación de que mis pulmones iban a estallar. A partir de allí les pedí que no se retazaran por esperarme, porque sabía que mis fuerzas verdaderamente se estaban agotando. Por desgracia  recordé que padezco de anemia crónica; aunque siempre pensé que no era algo relevante, en ese momento comencé a darle vueltas al asunto. Pese a ello decidí seguir corriendo, pensando en que realmente estaba agradecida con mis compañeros por todos los momentos felices que había vivido en los últimos once años. (5. Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades personales).

Aproximadamente a dos kilómetros de concluir la maratón me di cuenta de que estaba casi sola, que la mayoría de mis compañeros estaban tan adelante mío que ni siquiera podía verlos y posiblemente detrás mío solo estuviese el bus del colegio que recogía a quienes ya no deseasen correr. Vinieron a mi mente las recomendaciones de mis amigos, padres de familia y entrenadores de simplemente tomar el bus. Sin embargo no iba a hacerlo, no faltando tan poco para concluir. Mi mamá me había hecho prometer que solo correría hasta dar mi máximo esfuerzo, pero concluí que incluso sintiéndome tan cansada podría ordenar a mis piernas a seguir corriendo. Entonces dar mi máximo esfuerzo era correr hasta desmayarme si eso llegaba a ocurrir. Extraje que muchas veces confundimos el parámetro de máximo esfuerzo. En síntesis, me comprometí hasta el punto en que estuve dispuesta a retar a mi último máximo esfuerzo. 

¿Como influyó la maratón en mi percepción sobre las actividades deportivas? 
Después de los dolores que solamente yo sentí, llegué a la conclusión de que años de sedentarismo no pasan desapercibidos tan sencillamente. Realmente no me encontraba en una situación ni siquiera saludable y es algo que a partir de ese momento decidí cambiar. Por ello hoy en día trato de mantener la rutina de correr por lo menos una vez por semana.  (1. Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).  Asimismo, descubrí que las actividades deportivas son hermosas en la medida en que requieren perseverancia y permiten evidenciar los resultados del esfuerzo mediante la destreza adquirida. 

Evidencias: 
Una fotografía panorámica antes de iniciar la maratón. 
 Al terminar la carrera con mis mejores amigas.


Extensión: 720 palabras

lunes, 14 de septiembre de 2015

Bitácora N°05: Lo mejor nunca sale como lo planeas


Finalmente creo que no hay un argumento irrebatible para no hacer el bien cuando está a tu alcance; y aun así, la realidad resulta frustrante al contrastarla con el inevitable pensamiento mágico que producimos como si la vida dependiese de eso.  

¿Hasta qué punto es inmoral tratar de justificar lo injustificable?
Nuestra comunidad había tenido una semana plagada de trabajos casi inaplazables que terminaron por disuadirnos de realizar la planificación que los niños merecían. En lo personal, preparé una respuesta minuciosa en mi mente para no sentirme culpable mientras el bus nos transportaba por última vez a Llanavilla. En efecto, no nos era desconocida la estructura de una clase ordinaria o los conocimientos por enseñar, no era el caso. Aun así, no hicimos el más mínimo esfuerzo para reinventar la educación. Hacer lo mismo que todo el mundo ¿No es aplaudir el deplorable sistema educativo de nuestro país?  ¿No es sentarse cómodamente a observar como las probabilidades un futuro mejor se vuelven exiguas? ¿No es negarle a alguien la posibilidad de ser mejor? ¿No es arrebatarles a esos niños la necesidad antropológica de la búsqueda de la verdad? Sí, es todo eso, aunque me deslizo en la ponderación siempre fui consciente de que ello no anulaba la veracidad de los hechos. Es de humanos cometer errores, pero es inmoral tratar de dar un falso diagnóstico a los desastres.

¿Hasta qué punto  un cambio de planes radical afecta negativamente una actividad?
Por ser la última visita a Llanavilla que daríamos en nuestra etapa escolar, todos esperábamos dictar clases. Sin embargo, nos sorprendieron con la noticia de que cuarto, quinto y sexto grado ni siquiera podrían dar clases. Aunque fue impactante y entristecedor en primera instancia, se buscaron soluciones casi de forma inmediata. Algunos de ellos se encargaron de la limpieza del colegio y los otros a apoyar a los demás grupos. A nuestro grupo vinieron Adrián y José, quienes afortunadamente ya habían tratado el tema de “Hobbies” en sexto grado y se mostraron felizmente dispuestos a colaborar. En realidad, que un cambio de planes radical afecte negativamente una actividad depende de la actitud de la persona.  

¿En qué medida se puede afirmar que una clase es productiva?
Puede que una clase no esté provista de artificios, pero eso no tendría que significar que sea inútil. De hecho, todas las experiencias sin excepción generan aprendizaje por más desastrosas que parezcan en un principio, no hay motivo para ser pusilánime. Si nuestro objetivo inicial era compartir talentos con el prójimo, no fallamos tan estrepitosamente. Afortunadamente los niños estuvieron atentos y obedientes, ansiosos de participar en su mayoría. Pese a que las clases se realizaron como comúnmente, con los profesores en la pizarra y los alumnos sentados, les dimos la oportunidad de participar a cada uno con la condición de que todos participaran.  

¿En qué medida un profesor se debe adecuar a las distintas personalidades de los estudiantes?  
Ningún estudiante es igual a otro y por lo que he podido observar en todo el tiempo que llevo como alumna, los profesores siempre buscan un equilibrio a partir del cual puedan tratar con cada alumno sin irse a los extremos. Sin embargo, el salón de clases de Llanavilla parece un verdadero crisol de personalidad por lo cual al mantenerme neutra no conseguí llegar a cada estudiante de forma tan exitosa. Había una niña llamada Andrea que a pesar de tener 10 años de edad tenía un comportamiento más infantil que el resto de sus compañeras, lo que ocasionaba que se convirtiera en un blanco de burlas. Por otro lado, una niña llamada Kiara no pronunciaba ni una sola palabra a pesar de que demostraba entender la clase. En realidad, si enumerara todas las características ostensibles de cada niño esta bitácora no tendría fin. En síntesis, siendo una profesora neutra no solo la clase no llegaría a ser entendida por completo por ningún niño sino que continuaría teniendo esos aspectos que posteriormente limitarían su aprendizaje. Si un profesor desea trascender no debe conformarse con dictar una clase impecablemente, pues estaría lidiando únicamente con la punta del iceberg.  

En conclusión, los pensamientos mágicos que planeamos en nuestra imaginación nunca coincidirán plenamente con la realidad. Pese a ello, no hay excusa válida para no planificar una actividad con determinación pues encaminará la realidad a la dirección de nuestros sueños. Si a pesar de ello, persiste en ir en contra de nuestras maneras, la única forma de que un día sea arruine es decidir que así sea.

Espero que algún día profesores más determinados y creativos que nosotros visiten a esos niños y continúen la labor que con tierno anhelo hemos realizado por dos últimos años. También espero que comprendan que la única manera de trascender y romper el encanto de la rutina es atreverse a amar, por más quimérico que parezca aquel panorama. Y que den con el factor desencadenante que arrebata los niños la necesidad antropológica de buscar la verdad, que astutamente se manifiesta como una educación deplorable en el sistema educativo peruano. Y cuando eso pase, espero que quede algún vestigio en su memoria de esos adolescentes locos que andaban por ahí riendo y pronunciando palabras en inglés, aquellos dentro de sus limitaciones decidieron renunciar a una vida sin sentido. Todo empezó un 5 de abril del 2014, en el kilómetro 23 de la Panamericana Sur.


Experiencias de CdD:
1)    Trabajo en comunidad: Pese a que en un inicio no planificamos la clase que los niños merecían, trabajamos en comunidad poco antes que llegaran para planearla en ese momento. Intercambiamos ideas y aceptamos las sugerencias de José y Adrián, pero las adaptamos al proceso de aprendizaje de los niños de acuerdo a nuestra experiencia previa.


2)    Busca la verdad y actúa con coherencia: Me cuestioné hasta la saciedad si era justificable o moral no planificar la clase teniendo conciencia de las consecuencias y de lo que eso significaba, llegando a la conclusión de que no lo era. Posteriormente, me preocupé por el proceso de aprendizaje de cada niño, que era distinto en cada uno  porque el salón era un crisol de personalidades. Eventualmente llegué a la conclusión de que no debía mantener un abismo insalvable de profesora-alumno si deseaba que ellos fueran mejores estudiantes, pues detrás del empeño que demuestran hay una historia y cualquier intento de mejorarlo que no la involucre tiene una gran inclinación hacia el fracaso. 

3)Participar en actividades de importancia global: Durante el lapso de dos años en que venimos dictando clase, debido a que intentamos contribuir con la educación primaria que es subdesarrollada en los países tercermundistas. Promoviendo el internacionalismo y la interacción entre diferentes asignaturas. 


Evidencias: 
Finalmente una fotografía de todo el salón después de realizar  las diversas actividades que la realidad había dispuesto 

Número de palabras: 897

domingo, 5 de julio de 2015

Bitácora N°4: La cortina de humo


¿De qué manera una mala organización se hace visible detrás de una cortina de humo?
Habían sido establecidos los roles para cada uno de nosotros, siendo divididos en logística, recepción y líderes. Pero no todos los estudiantes de 5to E teníamos claro a qué grupo pertenecíamos o cual era la misión correspondiente. Tampoco todos estaban informados de las frutas que tenían que traer o de la zona y hora en que se realizaría el full-day. Eventualmente nos aferramos a lo que parecía la idea más certera para escapar del caos: logística y recepción invirtieron papeles y luego nos mezclamos de forma no homogénea para ayudar a los líderes. A ello se le sumaron factores externos que complicaron las actividades. Probablemente si no hubieran existido estos factores, la cortina de humo que armamos para ocultar nuestra desorganización hubiera funcionado. No obstante, no fue así y los niños recibieron las consecuencias.  De alguna forma u otra recibieron nuestra frustración, nerviosismo y confusión; lo cual pudo desencadenar un proceso de desmotivación. Así como quizá no aprendieron tanto inglés como pudieron haber hecho de habernos organizado mejor.

¿En qué medida el desconcierto de los niños puede ser remediado mediante la transmisión de mensajes positivos?
Como fue mencionado en la respuesta anterior, les transmitimos a los niños nuestro nerviosismo, frustración y confusión; lo cual a su vez los hizo sentirse desconcertados e inseguros. Al menos así lo pude notar con el equipo al que me tocó apoyar. No obstante, los que cuidábamos el equipo intentamos transmitirles alegría y confianza con palabras y gestos. Por ejemplo, cuando llegó el momento de crear un nombre para el grupo” los motivamos a expresar sus ideas sin miedo y entre risas y aplausos. Asimismo, nuestro grupo perdió el concurso de nombres, de barras y de logos. Eso ocasionó que los niños se sintieran desconcertados y decaídos. Pese a ello intentamos incentivarles confianza con frases de ánimo y abrazos. Finalmente se divirtieron mucho en el juego del circuito y estuvieron a punto de ganar.  

¿Hasta qué punto castigar no conlleva a desmotivar a un niño?
Además de perder los concursos, nos bajaron puntos porque un par de niños causaron mucho desorden. La mayoría de niños del grupo eran muy tranquilos, solo tres o cuatro eran los “malcriados”. Principalmente estaban encabezados por Luigi, el cual era un niño muy extrovertido y cariñoso al que le gustaba salirse de la zona establecida para patinar en la galería del colegio con su buzo. Era necesario llamarle la atención porque los demás niños del grupo se sentían afligidos por ir en último lugar en la puntuación. No obstante, hacía caso omiso a nuestras palabras y finalmente fue reprendido de forma más severa. Después de ello se molestó conmigo; lo cual me pareció razonable. Él estaba acostumbrado a pisar arena y cemento rasgado por el tiempo ¿Cómo pedirle que no patinara sobre el piso liso? Era inevitable porque su esencia era ser un niño. Sin embargo, siempre que se intente castigar a un niño hay que primero hacerle entender por qué se le castiga, pues el único fin permitido para castigarlo es ayudarlo a ser mejor persona y eso no se puede lograr si él no identifica su error.

¿Hasta qué punto el intento de persuasión no conlleva a desmotivar a un niño?
Había una niña tímida en el grupo a la cual se eligió como la líder de las mujeres porque sus amigas decían que era creativa. No obstante ella no quería ser líder, de alguna forma la persuadimos demasiado para que aceptara. Después de perder los juegos me fui un momento para atender otra situación y al volver me di cuenta de que ella no era más la líder, sino su amiga. A partir de ese momento participó incluso menos y a pesar de hablarle continuó cabizbaja. No importa cuánto queramos incentivar la confianza en uno mismo, debemos respetar las decisiones que los niños toman. Asimismo, la persuasión constante de un mayor puede convertirse en presión para ellos.

Relación con las experiencias de Ciudad de Dios
1    Trabaja en comunidad: Todos los que cuidamos el equipo intentamos en todo momento transmitir positivismo y alentar a los niños a continuar intentando ganar los juegos. Asimismo los ayudamos a crear las barras y a inventar el baile correspondiente. Además nos turnamos para cuidar a los que causaban desorden.

Consideré las implicaciones éticas de sus acciones: Persuadir y castigar a un niño, explicadas anteriormente 

Evidencias
Nuestro grupo de niños de sexto grado llamado "Jaguars" antes de empezar los juegos

El rostro de Luigi, el niño al que le gustaba patinar
Los "Jaguars" creando el logo en equipo 

Extensión: 745 palabras (sin contar las fotografías) 

domingo, 7 de junio de 2015

Bitácora N°03: Rompiendo paradigmas, conectando incertidumbres

¿En qué medida la urgencia que las circunstancias apremian hace posible olvidar las propias limitaciones? 
Organizamos partidos de futbol y voleibol que se vieron interrumpidos por la inamovible promesa de pintar los círculos de seguridad en el patio. Por ello Andrea tuvo que ir a pintar y nos encontramos con la limitación de un espacio muy reducido para que los niños jugaran, al que nos tuvimos que adecuar. Me sentí torpe  ya que las niñas tenían problemas para jugar voleibol y no podía ayudarlas. Aun así intenté hacerlo y principalmente fomentar un ambiente en el que se sintieran integradas porque había niñas que no se sentían muy seguras de participar. Fue muy grato ver finalmente al grupo de niñas divirtiéndose en armonía y aprendiendo inglés.  

¿En qué medida conceder autonomía a un niño para solucionar sus propios problemas es favorable para su crecimiento personal?
Un niño llamado Omar sufrió un golpe y comenzó a llorar. Queríamos ayudarlo pero no sabíamos cómo y él nos decía que quería estar solo. Pensé que podría ser lo necesario para él. Sin embargo no se calmó hasta que Gerald se acercó a hablarle y lo hizo sonreír. Después de eso ya no estuve tan segura de mi conclusión inicial. 

Además hay una niña llamada María que realmente me preocupa porque no habla. Quisiera ayudarla porque me preocupa su futuro. Asimismo, a mi parecer hablar es lo más importante del inglés. Aunque mi curiosidad es vasta y mi angustia se le acerca, mi razón me dice que es algo que ella debe solucionar sola. ¿Estará equivocada?

¿Hasta qué punto es crucial la plena voluntad para aprender en el aprendizaje?
Andrea es una cariñosa niña de 10 años en segundo de primaria. Cuando llegas a la conclusión de que pudo haber repetido 3 veces comienzas una lluvia de ideas inmediata que va desde cruel a piadosa a través de realista y descabellada. Pero lo que realmente importa es la niña cuyo futuro es incierto. Pienso que sea cual sea su problema, por el momento también carece de voluntad para aprender. No sé hasta qué punto es la razón principal para su lento aprendizaje, pero definitivamente es un factor importante. Si Andrea tuviera algo relevante, como un trastorno de déficit de atención o un problema cognitivo mayor ¿Sería una motivación sólida suficiente para trasladarse en el ámbito cognitivo? 

¿Hasta qué punto consentir peticiones no desliga una conducta perjudicial?
Marbella es una niña de asombrosa fuerza física y mental con una facilidad aterradora para irritarse y manifestar su inconformidad. Al principio me enojó, pero intenté acercarme a ella. Me sorprendió mucho su capacidad analítica cuando me pidió que hablara en inglés fluido. No obstante, no sabía si hacía bien en consentirle todo lo que me pedía, como sacarla de clase para escuchar hablar en inglés a otros chicos. No sé poner límites desde que supe que de alguna forma están hechos para romperse. 

Experiencias de CdD:
1. Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de conocimiento: Comprobé nuevamente que no sé dar una orden de forma imperativa y asertiva con las niñas que deciden que no van a trabajar. Eventualmente tomé consciencia de que debo buscar durante mi tiempo como estudiante la manera de hacerlo.
2. Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: Me comprometí con el trato que tenía con Andrea, mis dudas sobre sus facultades mentales . Finalmente entendí que estaba justificado que me quedara a su lado tanto tiempo y después buscar una solución conversando con las profesoras o con sus padres. Asimismo me pregunté mucho sobre si era correcto darle un trato especial a Marbella por ser tan caprichosa y descubrí que esa característica era totalmente brillante pero debía ser bien encaminada.  
3. Lidera con inspiración: Emprendí un nuevo desafío al jugar voleibol y hacer de árbitro de voleibol al mismo tiempo con las niñas. No creo haber desarrollado la habilidad del deporte de ninguna manera, sino la de hacer participar a todas las niñas para que puedan divertirse y sentirse integradas. 
6. Trabaja en comunidad: Considero que mis compañeros y yo trabajamos en equipo al momento de planificar la clase, esta vez sí nos organizamos con tiempo para comprar los materiales. Además nos dividimos las tareas durante la clase; por ejemplo en un inicio Andrea pintaba los círculos, Edú enseñaba a los niños que no querían salir al patio, Diego hacía que los niños entrenara fútbol y yo que las niñas jugaran voleibol. Después dentro del salón enseñamos de forma sincronizada a diferentes grupos de niños.

Evidencias:
El patio estaba medianamente ocupado porque nuestros compañeros pintaban los círculos
 Ayudando a Andrea a entender la clase
Trabajando en sincronía con los otros miembros del grupo 
Al final de la clase con los círculos de seguridad listos

domingo, 26 de abril de 2015

Bitácora N°02: Dulce abrazo mugriento

Recuerdo avanzar ridículamente rápido para no perder el bus del colegio, que partiría 8:30. Corría cargando una bolsa enorme con pelotas de colores para los niños. El problema no eran las pelotas, era lo tarde en que nos habíamos puesto de acuerdo en decidir que las queríamos.

Este año, por “cuestión única del azar”, enseñaría inglés a los niños de segundo de primaria junto a mis compañeros Andrea Arriola, Edú Muñoz y Diego Mansilla.  Por esta ocasión Andrea no pudo venir, entonces fue reemplazada por el ex alumno Gonzalo Pariona.

Al parecer yo no era la única con un retraso inocente, llegamos no tan ligeramente tarde apretando la mordida.  Personalmente estaba nerviosa porque a diferencia de mis compañeros yo no conocía a los niños. Además temía que tratarlos como a los niños de inicial no funcionara. Por si fuera poco, extrañaba a mis diminutos engreídos de inicial con los cuales me había costado tanto entablar relaciones disque profundas. Grata fue mi sorpresa cuando ni bien abrimos el salón dos niñas se colgaron de mi cintura abrazándome, aunque ni siquiera nos conocíamos.

Mis compañeros se encargaron de dictar la clase desde la pizarra, principalmente Edú. Iniciamos con el sencillo “What’s your name? My name is...”. Posteriormente rotamos por las mesas para hacerles repasar los contenidos.

Compartí con una mesa de cuatro niñas muy diferentes: Kimberly, Kiara, María Isabel y María. La primera era puros abrazos, facilidad para comprender el inglés, tenía problemas de salud y dificultad para hacer amigos. La segunda era un misterio porque no hablaba, pero no podía afirmar ver timidez en ella porque parecía tener muchos amigos con quienes se relacionaba en silencio; sabía que podía hablar porque entendía el lenguaje, ya lo que demostraba cuando escribía en su cuaderno. Mi mayor reto fue la tercera, porque tenía un carácter muy dominante y una personalidad muy astuta: se rehusaba a hacer lo que no quería hacer y eso incluía aprender inglés. Sin embargo me repetí a mí misma que estaba ahí por ella y no por mí, intenté recordar lo aprendido en verano con los terapistas y le pedí ayuda a Dios en mi fuero interno para dar lo mejor de mí por ella. Por otro lado, María hablaba más conmigo que con las otras niñas, parecía menos infantil que sus demás compañeros y emanaba algo diferente. Finalmente intenté con mis precarias habilidades de liderazgo que las cuatro aprendieran juntas y no por separado, logrando medianamente el objetivo. De la misma forma repasamos las áreas de la casa: Kitchen, bedroom, bathroom, etc.

Para el siguiente repaso por mesas decidí rotar y le pedí a Gonzalo que por favor se encargara con las niñas, suponiendo que con él se engreirían menos por ser hombre y mayor. Observé que mis compañeros hacían un buen trabajo. Luego conocí a Leiter y a John, quienes demostraron habilidad para el inglés respondiendo muy bien a las tácticas que empleamos. Después conocí a Elvis, quien me llamó mucho la atención pues tenía trece años y noté que se sentía avergonzado de estar ahí. Intenté hacerlo entrar en confianza conversando con él en inglés; y hacerlo reír en la medida de lo posible.


Finalmente llegó el momento de las pruebas diagnósticas y con dolor en el corazón impedimos que los niños se copiaran aunque así se arriesgaran a resultados muy bajos. Cuando escaparon a su recreo me sentí contenta por el buen resultado de la clase, aunque frustrada por las pelotas que resultaron un esfuerzo inútil. Aun así se las regalé a los niños para que se divirtieran y le pedí a María Caycho, del grupo que enseñaría  después, que por favor le dieran un buen uso.  Me sentí mal por no poder hacer nada, pero nos llamaban para el feedback del salón. Casi a punto de salir del colegio de Llanavilla, me llamaron por detrás. Al bajar la vista noté a tres alumnas del año pasado a quienes me había acercado mucho: María Fernandad, Lunelba y Yumi. No puedo describir la alegría de comprender que se habían acordado de mí, ciertamente no hicimos todo mal. 

Vinculación con los objetivos:
1. Considerar las implicaciones éticas de sus acciones: Comprendí que la alergia que había tenido el año pasado a Llanavilla se debía a que iba por mi misma y no por los niños. Es una verdad cruda que me cuesta asimilar, pero es la verdad. Sin embargo, esta vez sentí que de verdad estaba ahí por ellos y deseé con todas mis fuerzas que la clase los beneficiara en el presente y en el futuro. Reconocí también con vergüenza que el año pasado buscaba acercarme a los  niños que me parecieran más tiernos y eso me hacía una profesora de última categoría. En esta ocasión intenté conocerlos a todos y tratarlos por igual, intentando adentrar en sus magníficas e irrepetibles profundidades. Al final, lo más importante que descubrí fue la necesidad de humildad para que cada trabajo pueda hacerse llamar intento de mejorar el mundo; o en nuestro idioma, de construir la Ciudad de Dios. 

2. Emprender nuevos desafíos: Le enseñé por primera vez a niños que sabían hablar fluidamente, escribir, leer y adivinar gestos y miradas. Tenían mayor entendimiento del entorno y de sus propios deseos y cuerpos. Asimismo me tocó transportar una bolsa llena de pelotas en un bus repleto de gente, lo cual siempre consideraré como una anécdota. 

3. Trabajar en colaboración con otras personas, proponer y planificar actividades: Sobretodo en el momento de la planificación de la clase. Para decidir el grammar, repartirnos los materiales y distribuirnos las tareas que realizaríamos durante la clase. 

4. Desarrollar nuevas habilidades: Pude parcialmente controlar a una niña con un temperamento diferente, María Isabel. Aunque ella no fue la única, conocí a varios niños que compartía la característica de ser mucho más activos y curiosos. Por ejemplo: Leiter, John o Andrea. Lidiar con ellos no fue tan difícil como esperaba, aunque sí fue algo nuevo. 


Evidencias:
Durante la clase de inglés, Edú explicando

Indicando a la misteriosa María cómo dar la prueba diagnóstica 
La clase siguiente haciendo uso de las pelotas
Reunidos en el feedback del salón extrayendo lo mejor y lo peor de las clases 
Extensión: 750

miércoles, 25 de marzo de 2015

Bitácora 01: Basura en la playa

El sábado 21 de marzo del 2015 dos promociones del colegio San Agustín trabajarían en la limpieza de playas anexas al colegio Santa Rosa de Llanavilla.

Como nuestros hermanos menores recibirían catequesis por la mañana, fuimos nosotros los que se quedaron con ese horario. Dadas las mañanas abrasadoras de toda esa semana, nadie fue especialmente preparado para la maquiavélica conspiración del cielo ese día. Comenzó a llover y ya desde dentro del bus caía el agua ensuciada por la ventana engrasada del techo. En lo personal, la lluvia es un regalo de Dios. Sin embargo, no lo es cuando debes esperar bajo una lona profesionalmente asquerosa por la cual el agua se filtra tiñendo tu polo níveo de color cebra.

Ni el polo que te regaló el colegio, ni tus pies embarrados, ni el baño de petróleo importan demasiado. No cuando estas a la espera de algo maravilloso, algo como la inauguración de la Biblioteca de Llanavilla. Pese a que nuestro salón poco tuvo que ver con la realización de un sueño que desde el principio fue considerado imposible, no podíamos sino sentirnos plenamente orgullosos del proyecto de la “F”. No puedo ni terminar de contar cuánto bien hicieron.

Mientras analizaba distraídamente los problemas de salud que conllevaban tan mala infraestructura de protección contra la lluvia, a veces me enganchaba con algo tierno desde la voz conmovida de la directora. Por ejemplo, la reiteración de la palabra “maravillados”. El discurso concluyó con una oración de agradecimiento.

Tiempo después cesó la lluvia y nos dirigimos a la playa, donde el sol celoso comenzaba a asomarse. Algunos habían comido las galletas Rellenitas que nos regalaron adorablemente como gesto de agradecimiento, otros las guardamos para el recuerdo. Nos azotó la brisa marina, el típico olor de la vida dentro del mar peruano que se escapa un poco en todas las playas del litoral.  Frente a nosotros habían altísimas olas marrones por la desembocadura de algún desagüe; cadáveres de parásitos del mar; marea brava; y mucha, mucha basura. No obstante, a mi parecer era un paisaje digno de un cuadro en la sala, otro regalo del Día de la Creación.

Hubieron algunos problemas como salón para organizarnos, algunos querían empezar ya, otros no sabían que área nos correspondía, otros reclamaban una foto grupal. Después de que la Miss Tere nos dijeran: háganlo ahí, nos repartiéramos una bolsa por grupos de a cuatro, y nos tomáramos la foto grupal, comenzó la limpieza.

Ciertamente no era una tarea pesada, pero se hacía mucho más ligera trabajando entre amigos. Turnándonos para cargar la bolsa, recoger basura, o tomar las fotos. Encontramos de todo: tecnopor, cigarrillos, envolturas, juguetes, etc. La tercera vez que me agaché me estiré un músculo, lo cual interpreté como una broma.

De pronto, el tiempo transcurrió más rápido. Recogimos mucha basura, tanta que resultaba muy difícil cargar la bolsa para regresarla al punto de partida. Pero había acabado el turno; y ni el sol celoso nos daba ganas de retirarnos de ahí. Otra bolsa más para que la basura no regrese a la arena, una foto, de regreso punto de partida.   

Muchas veces se piensa en si lo realizado valió la pena, o si se deben realizar las cosas aunque sean insignificantes. Analizando que gran parte de la basura venía del mar; es decir, era desalojada desde otra orilla, pensé que no estaba de más engreír a la naturaleza mientras paseábamos carteles coloridos. Desde cualquier punto de vista era una buena acción, a Dios le gusta todo lo que es bueno. Además,  nos dejaba una lección a nosotros los criminales; y también a los testigos que observaban confundidos.  No obstante, alguien del grupo dejó caer una envoltura de Rellenitas sobre la arena. Ahora que lo pienso, soy una mala persona por no recogerla.

Relación con las experiencias de Ciudad de Dios:
CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Reconocer mi falta de actividad física y limitarme a cargar la bolsa después de estirarme el músculo. Reconocer mi escandalosa incoherencia al decepcionarme por la envoltura y no recogerla.
SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Trabajamos con mucha emoción a pesar de la volubilidad del clima.
PARTICIPAR EN ACTIVIDADES Y PROYECTOS DE IMPORTANCIA GLOBAL:  Proteger al medio ambiente y promover el desarrollo sostenible al limpiar la playa. Nos involucramos totalmente en la limpieza de la playa para el bienestar de quienes vivían alrededor del lugar; así como para hacerlos entrar en razón sobre la importancia de cuidar el medio ambiente. 
TRABAJA EN COLABORACIÓN CON OTRAS PERSONAS: Recolectamos la basura en grupos de a cuatro. Así nos dividimos, turnamos y repartimos las tareas para trabajar de forma más eficiente. Mientras que dos de nosotros cargaban la bolsa, los otros dos buscaban recolectar la basura adyacente. 

Evidencias:
Cargando la bolsa de regreso

Foto grupal del salón


Turnándonos para estirar la bolsa e introducir la basura

Recogiendo la basura que las olas dejaban en la orilla

Gracias Dios por otra experiencia como esta. 
Extensión:748 palabras.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Jueves 12/02/15

En primer lugar, este día nos cambiaron de área sin avisarnos. Me sentí un poco triste pero supe que debía de aceptarlo. No se trata de ayudar solo en el área que tu quieres, eso es muy similar a dar lo que te sobra. Abajo se puede apreciar la puerta al Laboratorio, lugar al que me asignaron. Sin embargo, ahí no necesitaban a nadie a menos que supiera hacer análisis de sangre. Tampoco en consultorio ni en Triaje. Convenientemente regresé a Terapia de Lenguaje.
 La licenciada Rosa me pidió que repasara el cuaderno con una niña que tenía un grave problema de tartamudeo. Se distraía mucho aunque no de forma malcriada, la mayor parte del tiempo cometía errores. Sin embargo, sé que en algún momento logrará hablar con normalidad, aunque ahora le sea muy difícil. También tiene el problema de tener una voz muy baja, algo con lo que me pude identificar. Antes creía que mi voz no tenía remedio, pero desde que pisé terapia de lenguaje supe que todos los problemas para hablar tenían remedio. En la fotografía de abajo se puede observar su cuaderno. 
 Luego me tocó volverle a enseñar aunque por poco tiempo a Josué, de la vez pasada. Seguía siendo igual de hablador, me pidió plata para comprarse unos muñecos de pitufo. También me preguntó si tenía papá y si en mi casa había una mesa. A veces me pregunto si eso significa hablar sin coherencia, no creo que así sea, sino que la mayoría están acostumbrados a hablar de lo mismo. Al final me despedí de él con fuerte abrazo y un beso. En la fotografía de abajo se puede observar su cuaderno. 
 Después me quedé por un rato sin saber qué hacer, ya que había otra voluntaria con chaleco azul que le repasaba a un niño. Me senté a su lado a ver como funcionaban sus clases, recordando que había prometido ser más amena con los otros voluntarios. Así me enteré que se llamaba Katty, estudiaba terapia de lenguaje en la Cayetano y ultimamente sentía que no tenía tiempo para nada más que para los estudios. Ambas nos preocupamos por el niño, porque cometía muchos errores. No pronunciaba algunas letras, no podía decir dos sílabas juntas y cuando tenía que decir una palabra completa solo decía las vocales o cambiaba por completo las palabras. Nos turnamos para hacer énfasis en lo que debía mejorar, aunque el niño no mejoró. (4.Trabajar en colaboración con otras personas).  Pero no era un niño que recién empezara terapia, sino que llevaba bastante tiempo por el grosor de su cuaderno. Por ende sospecho tiene graves problemas.  En la fotografía se puede apreciar su cabecita. 


Luego la licenciada Rosa se fue a Hospitalización y me quedé con la licenciada Paola que atendía a dos niños a la vez. Me pidió que enseñara a la pequeña Saori, quien se distraía mucho y finfía no hablar. 
Sin embargo, creo que trabajar con niños por tantas horas me hizo aprender a soltarme un poco más; y compartir trabajo con la licenciada Paola me hizo aprender inconscientemente algunas de sus técnicas. Ahora puedo levantar la voz si así lo deseo (eso creo) y creo que vocalizo mucho más gracias a los niños. Y bueno, ya no me siento tan torpe, aunque quizás lo sigo siendo, pero la cosa es no sentirse así. (1.Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas).
Al final Saori logró gritar las vocales conmigo como si fuéramos aviones. Al principio no quería darme la meno, pero terminó repasando con ella las distintas texturas. 
Después le enseñé los medios de transporte, como se puede apreciar en la imagen de abajo, donde hay un block con imágenes animadas de medios de transportes. 
 A continuación volvió el niño sin nombre y sonrisa contagiosa del martes. Tuve que repasar con él  la tarea que no había hecho. Esta vez le propuse innovar otra vez. (3.Proponer y planificar actividades).   Tenía que repetir bisílabos cinco veces y por cada vez dejar una huella de color con plumón en los circulitos. Le propuse combinar los colores en su dedo para ver qué color resultaba en el papel del cuaderno. Verificando, por supuesto, que pronunciara correctamente. Él lo hacía muy bien y también estaba muy emocionado por ver los colores resultantes. 

Entonces se le ocurrió una manera muy peculiar de pintar los dibujos de sus cuadernos, específicamente la luna. Combinaría azul con vierde y tiraría su dedo desde lo alto. El resultado era un color metálico que lo ponía a reír a cada rato. Sin darse cuenta, repetía m uy bien "luna" "lapa "loco". Luego quiso pintarme el dedo a mi para que lo intentara yo y me sentí demasiado enternecida y agradecida. Sin embargo, lo más importante de todo es ver resultados en el niño y eso sucedió esta vez. En la imagen de abajo se puede ver mi dedo pintado con plumón dorado, y algo más...

Dedo pintado y manos con crema de bebé
 Me tocó hacerle masaje facial a una bebé muy pequeña que supuestamente no se dejaba tocar. Fue un reto y una actividad muy divertida. La licenciada Paola me pidió que ideara alguna forma entretenida para comenzar a tocarla. Me enterneció demasiado cuando empezó a jugar con la crema que había en mi mano como si fuera nieve. Se dejó hacer el masaje, era una niña preciosa. Lo que de verdad me preocupa es que mi masaje esté mal y eso no la ayude a fortificar sus músculos. 

También le hice masaje facial a un niño que dormía como un angelito, además me pidieron que le hiciera masaje intrabucal. El cual consiste en hacer círculos con hisopos adentro de la boca de los niños. Él estaba dormido, así que no lloró como suelen hacer los niños con ese masaje. Espero de verdad que le haya servido. 

Luego tuve que mostrarle imágenes de animales a un niño y en voz alta hacer el sonido de dichos animales. Él era un poco agresivo, pero me sentí muy contenta de que le gustaran los animales y sonriera y los mantuviera acerca. A pesar de que no puede hablar y le espera un largo trabajo, nada es irreparable. 
 Antes de salir de Terapia de Lenguaje, me conmovió mucho la imagen de un padre con calvicia incipiente, chancletas gastadas y pies llenos de polvo que traía todos los días a su hijo desde San Martín de Porres para recibir su terapia. Él entraba con su hijo al consultorio y tratab de calmarlo mientras la doctora se dedicaba principalmente a los masajes intrabucales. 

El niño se ponía a llorar de vez en cuando, entonces yo sujeté la tablet en donde repetían tres canciones para niños muy infantiles y pegajosas que de vez en cuando lo tranquilizaban. Parecía ser que al niño le gustaba la música. 

Aveces cuando no tienes nada que hacer, basta con admirar la bondad que existe el mundo para sentirte feliz y agradecida. 

También noté cierta rivalidad entre las licenciadas. La licenciada Paola es una experta con los niños y siempre le llegan los más jóvenes. Mientras que a la licenciada Rosa hasta le llegan adolescentes. Sin embargo, no es cariñosa por naturaleza y sentí cierta tensión cuando la licenciada Paola también colocó música para su paciente. Sin embargo, es una rivalidad sana y las une el deseo de que sus pacientes sean felices. Aunque una esté más motivada que la otra.
 Luego bajé a terapia física con el licenciado Jorge. Él atendía a un niño con síndrome de Down. Dijo que el cariño más puro era el que ellos tenían, "lamentablemente". Me contó que su padre era teólogo y músico, pero el no se sentía identificado con ninguna de las dos cosas. A lo lejos observé a una niña llena de pelos y con la cara muy similar a la de un simio. El licenciado me contó que era parte de un daño cerebral y de ser prematura, yo estaba anonadada con su aspecto físico. En la fotografía de abajo se aprecia al niño sobre una pelota de pilates
 Por último, antes de irme, le organizé los recibos y los marqué en la lista total de pacientes. Al llegar a mi casa debía cargar de saldo su celular. Porque uno de los licenciados había sufrido una Apendicits y le había dejado todo el trabajo a él, por lo cual no tenía tiempo de recargarlo. En la fotografía de abajo se encuentra la lista con los tickets.
Al final del día pude utilizar lo que aprendí durante estos dos meses de trabajo para ayudar a niños distraídos a repasar sus cuadernos, no hay nada mejor que un fin noble para algo que aprendiste de forma gratuita. Además tuve la oportunidad de conocer gente nueva, como la otra voluntaria Katty o los pacientes nuevos. Creo que empiezo a entender porque algunos terapistas están obsesionados con sus trabajos. Cuando eres un terapista, no te quedas solo en el momento en el que se debate la vida de un paciente, sino que entras con él a toda lucha por recuperar lo que le corresponde y sobretodo: su felicidad. Antes de empezar en la clínica no tenía idea de eso. 

Aquí se cumplen las 40 horas de CAS, aunque muy probablemente no sea la última vez que haga la labor de voluntaria en la Clínica San Juan de Dios. Después de todo, este lugar me ha dado simplemente demasiado. La oportunidad de conocer gente de todo tipo; pero sobretodo de darme a entender que absolutamente todos valen lo mismo, merecen y pueden ser felices. Me hizo voltear la cabeza al principio con fuerza, quizás agrietar un poco más las paredes de mi burbuja de cristal. Pero después de todo redescubrir que no hay mal que no tenga solución. Por último, me hizo verme envuelta de manera encantadora en la familia de voluntariado. Jóvenes de todo tipo; pero que como yo están descubriendo que ser indiferentes no los conduce al camino de la felicidad, que hay algo esencial en su vida que ha estado perdido durante mucho tiempo.