domingo, 5 de julio de 2015

Bitácora N°4: La cortina de humo


¿De qué manera una mala organización se hace visible detrás de una cortina de humo?
Habían sido establecidos los roles para cada uno de nosotros, siendo divididos en logística, recepción y líderes. Pero no todos los estudiantes de 5to E teníamos claro a qué grupo pertenecíamos o cual era la misión correspondiente. Tampoco todos estaban informados de las frutas que tenían que traer o de la zona y hora en que se realizaría el full-day. Eventualmente nos aferramos a lo que parecía la idea más certera para escapar del caos: logística y recepción invirtieron papeles y luego nos mezclamos de forma no homogénea para ayudar a los líderes. A ello se le sumaron factores externos que complicaron las actividades. Probablemente si no hubieran existido estos factores, la cortina de humo que armamos para ocultar nuestra desorganización hubiera funcionado. No obstante, no fue así y los niños recibieron las consecuencias.  De alguna forma u otra recibieron nuestra frustración, nerviosismo y confusión; lo cual pudo desencadenar un proceso de desmotivación. Así como quizá no aprendieron tanto inglés como pudieron haber hecho de habernos organizado mejor.

¿En qué medida el desconcierto de los niños puede ser remediado mediante la transmisión de mensajes positivos?
Como fue mencionado en la respuesta anterior, les transmitimos a los niños nuestro nerviosismo, frustración y confusión; lo cual a su vez los hizo sentirse desconcertados e inseguros. Al menos así lo pude notar con el equipo al que me tocó apoyar. No obstante, los que cuidábamos el equipo intentamos transmitirles alegría y confianza con palabras y gestos. Por ejemplo, cuando llegó el momento de crear un nombre para el grupo” los motivamos a expresar sus ideas sin miedo y entre risas y aplausos. Asimismo, nuestro grupo perdió el concurso de nombres, de barras y de logos. Eso ocasionó que los niños se sintieran desconcertados y decaídos. Pese a ello intentamos incentivarles confianza con frases de ánimo y abrazos. Finalmente se divirtieron mucho en el juego del circuito y estuvieron a punto de ganar.  

¿Hasta qué punto castigar no conlleva a desmotivar a un niño?
Además de perder los concursos, nos bajaron puntos porque un par de niños causaron mucho desorden. La mayoría de niños del grupo eran muy tranquilos, solo tres o cuatro eran los “malcriados”. Principalmente estaban encabezados por Luigi, el cual era un niño muy extrovertido y cariñoso al que le gustaba salirse de la zona establecida para patinar en la galería del colegio con su buzo. Era necesario llamarle la atención porque los demás niños del grupo se sentían afligidos por ir en último lugar en la puntuación. No obstante, hacía caso omiso a nuestras palabras y finalmente fue reprendido de forma más severa. Después de ello se molestó conmigo; lo cual me pareció razonable. Él estaba acostumbrado a pisar arena y cemento rasgado por el tiempo ¿Cómo pedirle que no patinara sobre el piso liso? Era inevitable porque su esencia era ser un niño. Sin embargo, siempre que se intente castigar a un niño hay que primero hacerle entender por qué se le castiga, pues el único fin permitido para castigarlo es ayudarlo a ser mejor persona y eso no se puede lograr si él no identifica su error.

¿Hasta qué punto el intento de persuasión no conlleva a desmotivar a un niño?
Había una niña tímida en el grupo a la cual se eligió como la líder de las mujeres porque sus amigas decían que era creativa. No obstante ella no quería ser líder, de alguna forma la persuadimos demasiado para que aceptara. Después de perder los juegos me fui un momento para atender otra situación y al volver me di cuenta de que ella no era más la líder, sino su amiga. A partir de ese momento participó incluso menos y a pesar de hablarle continuó cabizbaja. No importa cuánto queramos incentivar la confianza en uno mismo, debemos respetar las decisiones que los niños toman. Asimismo, la persuasión constante de un mayor puede convertirse en presión para ellos.

Relación con las experiencias de Ciudad de Dios
1    Trabaja en comunidad: Todos los que cuidamos el equipo intentamos en todo momento transmitir positivismo y alentar a los niños a continuar intentando ganar los juegos. Asimismo los ayudamos a crear las barras y a inventar el baile correspondiente. Además nos turnamos para cuidar a los que causaban desorden.

Consideré las implicaciones éticas de sus acciones: Persuadir y castigar a un niño, explicadas anteriormente 

Evidencias
Nuestro grupo de niños de sexto grado llamado "Jaguars" antes de empezar los juegos

El rostro de Luigi, el niño al que le gustaba patinar
Los "Jaguars" creando el logo en equipo 

Extensión: 745 palabras (sin contar las fotografías) 

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