¿De qué manera una mala organización se hace visible detrás
de una cortina de humo?
Habían sido establecidos los roles para cada uno de
nosotros, siendo divididos en logística, recepción y líderes. Pero no todos los
estudiantes de 5to E teníamos claro a qué grupo pertenecíamos o cual era la
misión correspondiente. Tampoco todos estaban informados de las frutas que
tenían que traer o de la zona y hora en que se realizaría el full-day.
Eventualmente nos aferramos a lo que parecía la idea más certera para escapar
del caos: logística y recepción invirtieron papeles y luego nos mezclamos de
forma no homogénea para ayudar a los líderes. A ello se le sumaron factores
externos que complicaron las actividades. Probablemente si no hubieran existido
estos factores, la cortina de humo que armamos para ocultar nuestra
desorganización hubiera funcionado. No obstante, no fue así y los niños
recibieron las consecuencias. De alguna
forma u otra recibieron nuestra frustración, nerviosismo y confusión; lo cual
pudo desencadenar un proceso de desmotivación. Así como quizá no aprendieron
tanto inglés como pudieron haber hecho de habernos organizado mejor.
¿En qué medida el desconcierto de los niños puede ser remediado
mediante la transmisión de mensajes positivos?
Como fue mencionado en la respuesta anterior, les
transmitimos a los niños nuestro nerviosismo, frustración y confusión; lo cual
a su vez los hizo sentirse desconcertados e inseguros. Al menos así lo pude
notar con el equipo al que me tocó apoyar. No obstante, los que cuidábamos el
equipo intentamos transmitirles alegría y confianza con palabras y gestos. Por
ejemplo, cuando llegó el momento de crear un nombre para el grupo” los
motivamos a expresar sus ideas sin miedo y entre risas y aplausos. Asimismo,
nuestro grupo perdió el concurso de nombres, de barras y de logos. Eso ocasionó
que los niños se sintieran desconcertados y decaídos. Pese a ello intentamos
incentivarles confianza con frases de ánimo y abrazos. Finalmente se
divirtieron mucho en el juego del circuito y estuvieron a punto de ganar.
¿Hasta qué punto castigar no conlleva a desmotivar
a un niño?
Además de perder los concursos, nos bajaron puntos porque
un par de niños causaron mucho desorden. La mayoría de niños del grupo eran muy
tranquilos, solo tres o cuatro eran los “malcriados”. Principalmente estaban
encabezados por Luigi, el cual era un niño muy extrovertido y cariñoso al que le
gustaba salirse de la zona establecida para patinar en la galería del colegio
con su buzo. Era necesario llamarle la atención porque los demás niños del
grupo se sentían afligidos por ir en último lugar en la puntuación. No
obstante, hacía caso omiso a nuestras palabras y finalmente fue reprendido de
forma más severa. Después de ello se molestó conmigo; lo cual me pareció
razonable. Él estaba acostumbrado a pisar arena y cemento rasgado por el tiempo
¿Cómo pedirle que no patinara sobre el piso liso? Era inevitable porque su
esencia era ser un niño. Sin embargo, siempre que se intente castigar a un niño
hay que primero hacerle entender por qué se le castiga, pues el único fin permitido
para castigarlo es ayudarlo a ser mejor persona y eso no se puede lograr si él
no identifica su error.
¿Hasta qué punto el
intento de persuasión no conlleva a desmotivar a un niño?
Había una niña tímida en el grupo a la cual se eligió
como la líder de las mujeres porque sus amigas decían que era creativa. No
obstante ella no quería ser líder, de alguna forma la persuadimos demasiado
para que aceptara. Después de perder los juegos me fui un momento para atender
otra situación y al volver me di cuenta de que ella no era más la líder, sino
su amiga. A partir de ese momento participó incluso menos y a pesar de hablarle
continuó cabizbaja. No importa cuánto queramos incentivar la confianza en uno
mismo, debemos respetar las decisiones que los niños toman. Asimismo, la
persuasión constante de un mayor puede convertirse en presión para ellos.
Relación con las experiencias de Ciudad de Dios
1 Trabaja
en comunidad: Todos los que cuidamos el equipo intentamos
en todo momento transmitir positivismo y alentar a los niños a continuar
intentando ganar los juegos. Asimismo los ayudamos a crear las barras y a
inventar el baile correspondiente. Además nos turnamos para cuidar a los que
causaban desorden.
2 Consideré las implicaciones
éticas de sus acciones: Persuadir y castigar a un niño, explicadas anteriormente
Evidencias
Nuestro grupo de niños de sexto grado llamado "Jaguars" antes de empezar los juegos
El rostro de Luigi, el niño al que le gustaba patinar
Los "Jaguars" creando el logo en equipo
Extensión: 745 palabras (sin contar las fotografías)
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