Esta clase fue muy diferente a las anteriores, no hubo magia. De hecho, no hubo nada que se le asemeje y tengo recuerdos borrosos de todo lo que sucedió porque no me sentía lista para escribir una bitácora de ese día hasta hoy. A veces tratamos de consolarnos pensando que "dimos todo lo que pudimos" y que hicimos nuestro más grande esfuerzo. Pero también creo que cometí un gran error en confundir sentir que llegué al tope de estrés y haber hecho realmente todo lo que estuviera a mi alcance. Creí que caminar muchas cuadras bajo el sol de mediodía para fotocopiar unos flashcards que ni siquiera usamos, sacrificar mi almuerzo y horas de estudio y la nada valiosa salud de mi garganta era la excusa perfecta para decir "Hasta aquí llegó". Claro que eso solo podía venir de una mente tan escalofriantemente egoísta como la mía.
Fabrizio, Sergio y Nicole faltaron a la jornada por problemas de fuerza mayor. Eso nos dejó a Arom y a mí a cargo por primera vez. Sabiendo que esta clase resultaría más complicada que las anteriores habíamos planeado un esquema bastante sencillo, aunque ni siquiera pudimos completarlo. Era realmente frustrante ver a todos los niños corriendo, gritando y tratando de divertirse; ignorando cuánto habíamos deseado que hubiese sido de esa forma... aprendiendo. La mayoría apenas recordaba "Rojo red" y "Amarillo yellow", de la primera clase, y se suponía que ya debían dominar los seis colores y frutas.
Viéndolo desde perspectiva, no es como si algo terrible hubiera sucedido. No es como si algún niño hubiera salido lastimado o enfermo de la clase. Pero fue el hecho de que todo lo que planeamos se invirtió frente a nuestras propias narices ¡La clase estaba totalmente esparcida! La idea que teníamos de los globos de colores terminó siendo el fin de la misma. Sully, Sashenka y las otras niñas no dejaron de no prestar atención. Llegó un niño nuevo llamado Bruce con un comportamiento extraño e hiperactivo que tampoco colaboró. Arom (no sé como se escribe, pero al menos así lo pronuncia) y Luis Alexander otra vez parecían ser los que más comprendieron la clase y fijaron los conocimientos, pero la idea es avanzar con todo el grupo y no solo con los niños que aprenden más rápido y son obedientes. Ahora mismo, al escribir y recordarlo todo, siento que tecleo con más fuerza de la necesaria.
El resultado de la clase podía ser previsto desde un inicio aunque nos negamos a aceptarlo. Pero por las dudas, nos mandaron a compañeros de apoyo. Sé que tenían la mejor voluntad del mundo y realmente no quiero estar molesta con ellos como una niña de dos años, pero a veces pienso que pudieron haber evitado el desastre. En el momento solo pensaba "por favor, no los hagan jugar, estamos en clase". Pero no, tenían que jugar. ¿A quién no le encantaría ver las sonrisas de los dulces niños rebotar entre globos de colores? ¡Pero esto es una clase y no un centro de recreación! Y hasta donde entiendo, apoyar e imponer distan mucho de ser sinónimos. No sé si me conecté con mi madre-obsesiva-responsable interior o con mi etapa pre-natal, pero en ese momento quería estrangularlos a todos. Rara vez me enfado hasta ese punto, suelo estar molesta por periodos no muy largos de tiempo y obsesionarme con eso, pero jamás alcanzo picos tan altos en menos de una hora. Se me tensan los músculos de solo pensarlo ¡Y son las nueve de la mañana!
Nos limitamos a ver a los niños jugar, los de apoyo ya se habían ido a dar clases de matemáticas. Pude ver en la cara de Arom que compartíamos las mismas opiniones, aunque el nunca sería tan inmaduro como yo. La cereza del pastel la puso mi amiga Paola cuando entró y toda alucinada me dijo "Pero son niños ¡Tienes que tratarlos con cariño!". Un montón de frases se aglomeraron en mi cabeza, de la A a la Z. Pero luego me dije "¿Qué estás apunto de decirle a una de tus mejores amigas?". Tenía que recordar que en momentos como esos solo vemos lo que queremos ver; y particularmente yo, que tiendo a echarle la culpa al mundo de cualquier cosa, soy capaz de ver lo que sea donde nada hay. Respiro, exhalo, trato de no pensar, la clase termina.
En el bus de vuelta al colegio traté de imaginar como sería la siguiente clase e hice una mueca de rechazo ante todas las imágenes que vinieron a mi mente. "Ya no quiero continuar". Nuestro tutor Piero Vinces siempre nos hablaba de su temor a que cuando las cosas se pongan difíciles en Llanavilla ya no quisiéramos ir. Y yo pensaba "¿Qué tan difícil puede ser?". Pues ahí tenía las respuestas. ¿Qué iba a hacer? Llegando a casa tendría que estudiar para él examen de Cristianismo del Lunes. El primer tema era el Hedonismo, la búsqueda de placer y supresión de sufrimiento, tendría que escribir porqué eso está mal y luego hacer lo contrario ¿Iba a ser tan hipócrita? Por eso, un montón de razones más, y por haberle dado una charla de esa especie a un compañero hace no más de dos días (de aquel sábado) sentí vergüenza de mí misma. No podía hacerlo, recordé a Sergio y a sus charlas motivacionales. Más vergüenza. No cuando sabía que Él me estaba mirando y tenía en mis manos el poder de bajar la cabeza o solo voltearla. Tenía que seguir. (Experiencia N°4: Se compromete y se esfuerza).
Pasaron los exámenes, las vacaciones y llegó el retiro de Confirmación. A lo largo de ese tiempo, por momentos traté de rehuir lo que viví aquel sábado; y por otros, los revivía con un nudo en el estómago. Hubo mucho tiempo en el que estuve distraída, pero recuerdo claramente algunas cosas que nos dijo Fray Elías.
1) Si creemos que somos buenos, las prostitutas y los delincuentes tendrán más oportunidades de entrar al cielo que nosotros.
2) Por obra de lo que sea, creemos que siempre lo merecemos todo y pensamos "¿Por qué a mí?"
3) Cuando no podemos alcanzar algo, se lo pedimos a nuestros padres y ellos nos lo dan ¿Eso está bien?
4) Mantén a Dios en el centro de tu vida
Esto se me quedó grabado cuando prendí la televisión y estaban pasando una patética pero interesante telenovela mexicana
5)"¿Que cosa que valga la pena en esta vida es fácil?"
Y esto se lo debo a mi padre.
6) El mundo no gira alrededor de ti
He intentado escribir esta bitácora desde hace mucho tiempo, pero no pude. No me atrevía a mirar atrás y sacar algo bueno de una de las pocas veces en las que no pude diferenciarme a mí misma de un animal. Bueno, últimamente sucede con frecuencia. Pero el punto es que teniendo en cuenta los seis puntos que mencioné, si puedo extraer enseñanzas para situaciones futuras. Mi mamá siempre me decía que se aprendía más de las caídas que de las levantadas. No sé hasta que punto soy una niña hoy, pero eso no viene al caso. El punto es que...
Si veo la cuarta clase en Llanavilla como una clase, entonces salió terrible. Pero Piero siempre nos estuvo diciendo que las clases solo eran una excusa, entonces no me puedo basar solo en eso.
Al leer la bitácora encuentro tantos rasgos de inmadurez en mí que no sé si reírme o borrar todo y apagar el ordenador. Esto tiene todo que ver con mantener a Dios en el centro de nuestras vidas, porque todo el tiempo solo estuve pensando en mí y eso escalofriantemente egoísta. No recuerdo haberle preguntando a los niños cosas profundas, los sentía tan cerrados que aumentaba mi frustración por no poder decirme luego a mí misma que lo había conseguido. Ojalá Arom y los chicos de apoyo si lo hayan hecho, el punto es que también es escalofriante que ni siquiera se los haya preguntado. Por lo menos sé que Mariana sí lo hizo. (Experiencia N°1: Concerse, aceptarse y superarse)
Y al conversar con Sergio también me hizo notar que Arom y yo aprendimos a dar clases con naturalidad, a hablar en público y eso. Eso es algo bueno. Ahora tendremos que arrastrar a Fabrizio de las patas para que lo haga. Sergio saca siempre el lado positivo a todo de alguna forma. Fuimos a visitar a Nicole después de su operación y nos expresó cuánto quería regresar a Llanavilla. Ya planeamos el esquema para la quinta clase. Puedo ver como esto en tan poco tiempo se ha vuelto parte sustancial de nuestras vidas ¿Por qué? ¿Por qué a Nicole le importa tanto Angélica cuando solo la ha visto dos veces en toda su vida? ¿Por qué Sergio habla de Llanavilla como si fuera una parte de su cuerpo? ¿Por qué de repente las manos me temblaron de cólera y se me tensaron los músculos debajo de las clavículas? ¿Qué milagro o maravilla es esta? (Experiencia 6: Trabaja en comunidad)
Perdóname Dios, por ser extremadamente egoísta e inmadura tantas veces. Por ser un ser humano despreciable y por todas las veces que te di la espalda en vez de bajar la cabeza. Al parecer, si tu no eres el centro de nuestras vidas es imposible ser.