Finalmente creo que no hay un argumento
irrebatible para no hacer el bien cuando está a tu alcance; y aun así, la
realidad resulta frustrante al
contrastarla con el inevitable pensamiento mágico que producimos como si la
vida dependiese de eso.
¿Hasta
qué punto es inmoral tratar de justificar lo injustificable?
Nuestra comunidad había tenido una semana
plagada de trabajos casi inaplazables que terminaron por disuadirnos de
realizar la planificación que los niños merecían. En lo personal, preparé una
respuesta minuciosa en mi mente para no sentirme culpable mientras el bus nos
transportaba por última vez a Llanavilla. En efecto, no nos era desconocida la
estructura de una clase ordinaria o los conocimientos por enseñar, no era el
caso. Aun así, no hicimos el más mínimo esfuerzo para reinventar la educación.
Hacer lo mismo que todo el mundo ¿No es aplaudir el deplorable sistema
educativo de nuestro país? ¿No es
sentarse cómodamente a observar como las probabilidades un futuro mejor se
vuelven exiguas? ¿No es negarle a alguien la posibilidad de ser mejor? ¿No es arrebatarles
a esos niños la necesidad antropológica de la búsqueda de la verdad? Sí, es
todo eso, aunque me deslizo en la ponderación siempre fui consciente de que ello
no anulaba la veracidad de los hechos. Es de humanos cometer errores, pero es
inmoral tratar de dar un falso diagnóstico a los desastres.
¿Hasta qué
punto un cambio de planes radical afecta
negativamente una actividad?
Por ser la última visita a Llanavilla que daríamos
en nuestra etapa escolar, todos esperábamos dictar clases. Sin embargo, nos
sorprendieron con la noticia de que cuarto, quinto y sexto grado ni siquiera
podrían dar clases. Aunque fue impactante y entristecedor en primera instancia,
se buscaron soluciones casi de forma inmediata. Algunos de ellos se encargaron
de la limpieza del colegio y los otros a apoyar a los demás grupos. A nuestro
grupo vinieron Adrián y José, quienes afortunadamente ya habían tratado el tema
de “Hobbies” en sexto grado y se mostraron felizmente dispuestos a colaborar.
En realidad, que un cambio de planes radical afecte negativamente una actividad
depende de la actitud de la persona.
¿En qué
medida se puede afirmar que una clase es productiva?
Puede que una clase no esté provista de
artificios, pero eso no tendría que significar que sea inútil. De hecho, todas
las experiencias sin excepción generan aprendizaje por más desastrosas que
parezcan en un principio, no hay motivo para ser pusilánime. Si nuestro
objetivo inicial era compartir talentos con el prójimo, no fallamos tan estrepitosamente.
Afortunadamente los niños estuvieron atentos y obedientes, ansiosos de
participar en su mayoría. Pese a que las clases se realizaron como comúnmente,
con los profesores en la pizarra y los alumnos sentados, les dimos la
oportunidad de participar a cada uno con la condición de que todos
participaran.
¿En qué
medida un profesor se debe adecuar a las distintas personalidades de los
estudiantes?
Ningún estudiante es igual a otro y por lo
que he podido observar en todo el tiempo que llevo como alumna, los profesores
siempre buscan un equilibrio a partir del cual puedan tratar con cada alumno
sin irse a los extremos. Sin embargo, el salón de clases de Llanavilla parece
un verdadero crisol de personalidad por lo cual al mantenerme neutra no conseguí
llegar a cada estudiante de forma tan exitosa. Había una niña llamada Andrea
que a pesar de tener 10 años de edad tenía un comportamiento más infantil que
el resto de sus compañeras, lo que ocasionaba que se convirtiera en un blanco
de burlas. Por otro lado, una niña llamada Kiara no pronunciaba ni una sola
palabra a pesar de que demostraba entender la clase. En realidad, si enumerara
todas las características ostensibles de cada niño esta bitácora no tendría
fin. En síntesis, siendo una profesora neutra no solo la clase no llegaría a
ser entendida por completo por ningún niño sino que continuaría teniendo esos
aspectos que posteriormente limitarían su aprendizaje. Si un profesor desea
trascender no debe conformarse con dictar una clase impecablemente, pues
estaría lidiando únicamente con la punta del iceberg.
En conclusión, los pensamientos mágicos que planeamos en
nuestra imaginación nunca coincidirán plenamente con la realidad. Pese a ello,
no hay excusa válida para no planificar una actividad con determinación pues
encaminará la realidad a la dirección de nuestros sueños. Si a pesar de ello,
persiste en ir en contra de nuestras maneras, la única forma de que un día sea
arruine es decidir que así sea.
Espero que algún día profesores más determinados y
creativos que nosotros visiten a esos niños y continúen la labor que con tierno
anhelo hemos realizado por dos últimos años. También espero que comprendan que
la única manera de trascender y romper el encanto de la rutina es atreverse a
amar, por más quimérico que parezca aquel panorama. Y que den con el factor
desencadenante que arrebata los niños la necesidad antropológica de buscar la
verdad, que astutamente se manifiesta como una educación deplorable en el
sistema educativo peruano. Y cuando eso pase, espero que quede algún vestigio
en su memoria de esos adolescentes locos que andaban por ahí riendo y
pronunciando palabras en inglés, aquellos dentro de sus limitaciones decidieron
renunciar a una vida sin sentido. Todo empezó un 5 de abril del 2014, en el
kilómetro 23 de la Panamericana Sur.
Experiencias de CdD:
1) Trabajo en comunidad: Pese a que en un inicio no
planificamos la clase que los niños merecían, trabajamos en comunidad poco
antes que llegaran para planearla en ese momento. Intercambiamos ideas y
aceptamos las sugerencias de José y Adrián, pero las adaptamos al proceso de aprendizaje
de los niños de acuerdo a nuestra experiencia previa.
2) Busca la verdad y actúa con coherencia: Me cuestioné hasta la
saciedad si era justificable o moral no planificar la clase teniendo conciencia
de las consecuencias y de lo que eso significaba, llegando a la conclusión de
que no lo era. Posteriormente, me preocupé por el proceso de aprendizaje de
cada niño, que era distinto en cada uno
porque el salón era un crisol de personalidades. Eventualmente llegué a
la conclusión de que no debía mantener un abismo insalvable de profesora-alumno
si deseaba que ellos fueran mejores estudiantes, pues detrás del empeño que
demuestran hay una historia y cualquier intento de mejorarlo que no la
involucre tiene una gran inclinación hacia el fracaso.
3)Participar en actividades de importancia global: Durante el lapso de dos años en que venimos dictando clase, debido a que intentamos contribuir con la educación primaria que es subdesarrollada en los países tercermundistas. Promoviendo el internacionalismo y la interacción entre diferentes asignaturas.
3)Participar en actividades de importancia global: Durante el lapso de dos años en que venimos dictando clase, debido a que intentamos contribuir con la educación primaria que es subdesarrollada en los países tercermundistas. Promoviendo el internacionalismo y la interacción entre diferentes asignaturas.
Evidencias:
Finalmente una fotografía de todo el salón después de realizar las diversas actividades que la realidad había dispuesto
Número de palabras: 897

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