lunes, 14 de septiembre de 2015

Bitácora N°05: Lo mejor nunca sale como lo planeas


Finalmente creo que no hay un argumento irrebatible para no hacer el bien cuando está a tu alcance; y aun así, la realidad resulta frustrante al contrastarla con el inevitable pensamiento mágico que producimos como si la vida dependiese de eso.  

¿Hasta qué punto es inmoral tratar de justificar lo injustificable?
Nuestra comunidad había tenido una semana plagada de trabajos casi inaplazables que terminaron por disuadirnos de realizar la planificación que los niños merecían. En lo personal, preparé una respuesta minuciosa en mi mente para no sentirme culpable mientras el bus nos transportaba por última vez a Llanavilla. En efecto, no nos era desconocida la estructura de una clase ordinaria o los conocimientos por enseñar, no era el caso. Aun así, no hicimos el más mínimo esfuerzo para reinventar la educación. Hacer lo mismo que todo el mundo ¿No es aplaudir el deplorable sistema educativo de nuestro país?  ¿No es sentarse cómodamente a observar como las probabilidades un futuro mejor se vuelven exiguas? ¿No es negarle a alguien la posibilidad de ser mejor? ¿No es arrebatarles a esos niños la necesidad antropológica de la búsqueda de la verdad? Sí, es todo eso, aunque me deslizo en la ponderación siempre fui consciente de que ello no anulaba la veracidad de los hechos. Es de humanos cometer errores, pero es inmoral tratar de dar un falso diagnóstico a los desastres.

¿Hasta qué punto  un cambio de planes radical afecta negativamente una actividad?
Por ser la última visita a Llanavilla que daríamos en nuestra etapa escolar, todos esperábamos dictar clases. Sin embargo, nos sorprendieron con la noticia de que cuarto, quinto y sexto grado ni siquiera podrían dar clases. Aunque fue impactante y entristecedor en primera instancia, se buscaron soluciones casi de forma inmediata. Algunos de ellos se encargaron de la limpieza del colegio y los otros a apoyar a los demás grupos. A nuestro grupo vinieron Adrián y José, quienes afortunadamente ya habían tratado el tema de “Hobbies” en sexto grado y se mostraron felizmente dispuestos a colaborar. En realidad, que un cambio de planes radical afecte negativamente una actividad depende de la actitud de la persona.  

¿En qué medida se puede afirmar que una clase es productiva?
Puede que una clase no esté provista de artificios, pero eso no tendría que significar que sea inútil. De hecho, todas las experiencias sin excepción generan aprendizaje por más desastrosas que parezcan en un principio, no hay motivo para ser pusilánime. Si nuestro objetivo inicial era compartir talentos con el prójimo, no fallamos tan estrepitosamente. Afortunadamente los niños estuvieron atentos y obedientes, ansiosos de participar en su mayoría. Pese a que las clases se realizaron como comúnmente, con los profesores en la pizarra y los alumnos sentados, les dimos la oportunidad de participar a cada uno con la condición de que todos participaran.  

¿En qué medida un profesor se debe adecuar a las distintas personalidades de los estudiantes?  
Ningún estudiante es igual a otro y por lo que he podido observar en todo el tiempo que llevo como alumna, los profesores siempre buscan un equilibrio a partir del cual puedan tratar con cada alumno sin irse a los extremos. Sin embargo, el salón de clases de Llanavilla parece un verdadero crisol de personalidad por lo cual al mantenerme neutra no conseguí llegar a cada estudiante de forma tan exitosa. Había una niña llamada Andrea que a pesar de tener 10 años de edad tenía un comportamiento más infantil que el resto de sus compañeras, lo que ocasionaba que se convirtiera en un blanco de burlas. Por otro lado, una niña llamada Kiara no pronunciaba ni una sola palabra a pesar de que demostraba entender la clase. En realidad, si enumerara todas las características ostensibles de cada niño esta bitácora no tendría fin. En síntesis, siendo una profesora neutra no solo la clase no llegaría a ser entendida por completo por ningún niño sino que continuaría teniendo esos aspectos que posteriormente limitarían su aprendizaje. Si un profesor desea trascender no debe conformarse con dictar una clase impecablemente, pues estaría lidiando únicamente con la punta del iceberg.  

En conclusión, los pensamientos mágicos que planeamos en nuestra imaginación nunca coincidirán plenamente con la realidad. Pese a ello, no hay excusa válida para no planificar una actividad con determinación pues encaminará la realidad a la dirección de nuestros sueños. Si a pesar de ello, persiste en ir en contra de nuestras maneras, la única forma de que un día sea arruine es decidir que así sea.

Espero que algún día profesores más determinados y creativos que nosotros visiten a esos niños y continúen la labor que con tierno anhelo hemos realizado por dos últimos años. También espero que comprendan que la única manera de trascender y romper el encanto de la rutina es atreverse a amar, por más quimérico que parezca aquel panorama. Y que den con el factor desencadenante que arrebata los niños la necesidad antropológica de buscar la verdad, que astutamente se manifiesta como una educación deplorable en el sistema educativo peruano. Y cuando eso pase, espero que quede algún vestigio en su memoria de esos adolescentes locos que andaban por ahí riendo y pronunciando palabras en inglés, aquellos dentro de sus limitaciones decidieron renunciar a una vida sin sentido. Todo empezó un 5 de abril del 2014, en el kilómetro 23 de la Panamericana Sur.


Experiencias de CdD:
1)    Trabajo en comunidad: Pese a que en un inicio no planificamos la clase que los niños merecían, trabajamos en comunidad poco antes que llegaran para planearla en ese momento. Intercambiamos ideas y aceptamos las sugerencias de José y Adrián, pero las adaptamos al proceso de aprendizaje de los niños de acuerdo a nuestra experiencia previa.


2)    Busca la verdad y actúa con coherencia: Me cuestioné hasta la saciedad si era justificable o moral no planificar la clase teniendo conciencia de las consecuencias y de lo que eso significaba, llegando a la conclusión de que no lo era. Posteriormente, me preocupé por el proceso de aprendizaje de cada niño, que era distinto en cada uno  porque el salón era un crisol de personalidades. Eventualmente llegué a la conclusión de que no debía mantener un abismo insalvable de profesora-alumno si deseaba que ellos fueran mejores estudiantes, pues detrás del empeño que demuestran hay una historia y cualquier intento de mejorarlo que no la involucre tiene una gran inclinación hacia el fracaso. 

3)Participar en actividades de importancia global: Durante el lapso de dos años en que venimos dictando clase, debido a que intentamos contribuir con la educación primaria que es subdesarrollada en los países tercermundistas. Promoviendo el internacionalismo y la interacción entre diferentes asignaturas. 


Evidencias: 
Finalmente una fotografía de todo el salón después de realizar  las diversas actividades que la realidad había dispuesto 

Número de palabras: 897

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