sábado, 22 de noviembre de 2014

Un espiral en búsqueda de la verdad

Puede que esta sea la bitácora más vacía que voy a escribir. Cuando estábamos haciendo cosas grandiosas como alentando a niños a seguir sus sueños, confiar ellos mismos y en Dios; y a la vez intentando brindarles una mejor educación, ahí podía sentirlo. Pero se me hace tan difícil hacerlo en actividades como esta, aparentemente sin ningún sentido para intentarlo, como buscar una aguja en un pajar. A nuestro salón le había sido asignado realizar una columna de tetrapacks de dos metros para el Agustarte y eventualmente la noche de Ciudad de Dios. Magnífico, retador e inicialmente una pérdida de tiempo.
Esta fue la primera ocasión en la que se comenzó a armar la columna. Previamente ya se había diseñado la estructura y hasta se había hecho una prueba que soportó un temblor. Me mantuve absolutamente al margen de ese procedimiento. No sé si fue por indiferencia, quizás más porque sabía que mi ayuda no era requerida. Tu ayuda no es requerida.

Aún así, fue un momento agradable la elaboración de la parte media del espiral. Creo que cumplí con "Trabajar en comunidad" al realizar actividades como ordenar las cajas, adaptar la estructura de las mismas, conseguir pegamento y construir la estructura de la columna. Sin embargo, fue por un periodo muy corto de tiempo.


Aquel día vi ese anuncio en la pizarra y para el jueves yo era la única que había traído pegamento y gutapercha. Creí que era suficiente, que me había librado un peso de encima. Ese día era consciente de que algunos compañeros se quedaban, pero quise pensar que con mi aporte no necesitaba dar más. No me sentía de buen humor, no tenía ánimos de soportar mis errores de ser humano misántropo otra vez más estrellarse contra mí descaradamente. Me fui, sin dudarlo. Me recordé que ni la columna tenía sentido ni mi ayuda era necesitada. 

Esta imagen me heló la sangre por unos segundos. Me sentía extremadamente egoísta al saber que mis compañeros se habían quedado haciendo todo el trabajo y lo habían terminado perfectamente, pero yo no había estado ahí. Sentí miedo y verguenza, porque Dios no hubiera hecho eso de estar en mi lugar. Porque no se trataba de rehuir los momentos de tensión.


El día siguiente, el día del Agustarte, descubrí con alivio culpable que la torre aún no estaba terminada, Al principio me dieron ganas de no involucrarme, pero luego recordé que no importa cuánto llegara a filosofar de forma incipiente para convencerme a mí misma de que las cosas que no quería hacer no eran necesarias. La lógica de Dios estaba mucho más allá; y él nos mandaba a trabajar en comunidad a pesar de todos los aspectos que nos alejaran de eso. Así que eso hice, con la tarea muy simple de llenar con arena los tetrapacks más grandes para utilizarlos como bases. Considero que a pesar de ser una tarea muy pequeña, también requirió algo de esfuerzo pues tuve que hacerlo manualmente y era una labor que demoraba cierto tiempo.
Siento que de esta forma se involucraron "Trabaja en comunidad" y "Siente con la Iglesia y el mundo".

Por último, me sentí un poco más merecedora de esta foto, aunque no en su totalidad. La columna se terminó el mismo día del Agustarte, de manera que todos pudimos participar en la elaboración de ella.
No cambié radicalmente de opinión, pero sí entendí que la lógica de Dios es superior a la mía así que a pesar de que no entienda porqué rayos relacionan construir la Ciudad de Dios con elaborar una inservible columna de tetrapacks, tengo que hacerlo. Lentamente, infiero que la Ciudad de Dios se empieza construir en el mismo entorno en el que habitas; no se trata de esperar a que un bus te lleve kilómetros al sur para empezar de nuevo.
De esta forma se cumple 1. Conocerse, aceptarse, superarse
Gracias Dios mío por mostrarme de nuevo que la verdad  es real y eres Tú.
Buenas noches,

No hay comentarios:

Publicar un comentario