domingo, 30 de marzo de 2014

Jornada CdD ¿Cuál es tu ladrillo?

No tengo idea de cómo empezar. Hay un nuevo curso este año, Ciudad de Dios, que ha estado dando vueltas en mi cabeza las últimas seis horas. A primera vista es actividad social, y después del sábado 8 de marzo lo siguió siendo, solo que con un significado diferente.
Cuando llegamos al colegio a eso de las 8:30 muchos no sabíamos si queríamos estar ahí realmente, incluyéndome. Pensaba que para ayudar a alguien no era necesario estar siete horas bajo el sol haciendo actividades incómodas y que, después de todo, no había mucho que aprender de todo eso. Ahora puedo ver lo equivocada que estaba.
El primer recuerdo que tengo es del profesor Jesús Chávez contándonos su experiencia personal y confiándonos lo que el creía era el sentido de su vida. Nunca entendí como alguien puede pararse en frente de tantas personas y desnudarse por completo, arriesgándose a las críticas, burlas o la cruda indiferencia. Pero gracias a ese día y a lo que viene diciéndonos nuestro tutor Piero Vinces creo que de alguna forma es imprescindible en una comunidad. Y acá viene otro concepto que todavía no entiendo del todo pero sé que es importante: tenemos que trabajar en comunidad. En mi horrible mentalidad de hija única siempre pensé que era mejor trabajar sola, pero es imposible ayudar a los demás así. Es algo que me va a costar mucho pero no voy a poder evadir.
Luego más personas van abriéndose a nosotros en diferentes ocasiones a lo largo del día, lo cual me resulta aún más extraño e incómodo. Especialmente cuando nos piden hablar o dar nuestra opinión ¡Es estresante! (Al menos para mí).
No obstante, es asombroso lo mucho que puedes aprender de las personas a tu alrededor por el simple hecho de observar y no estar abstraída en tus pensamientos. Hay gente increíble afuera y el proyecto va a ser algo que cambie nuestras vidas. Desde ya muero por conocer a todos esos pequeñitos con historias tan diferentes a las que suelo escuchar, a su corta edad deben superarme en madurez con todo lo que han sufrido aunque aún no lo sepan. Tengo las ganas enfermizas de ir y pedirles disculpas a cada uno de ellos por estar quejándome todo el día de mis mini-problemas ignorando lo que realmente duele. Quisiera poder ayudarlos para compensar todas las estupideces que he estado haciendo... y porque se lo merecen.
Continuando con la jornada, a esas experiencias les siguieron actividades físicas que honestamente no disfruté. En realidad no presté atención, no estoy segura de si me equipo ganó o no. Lo siento...
Hubo un descanso para comer y luego volvimos a audiovisuales. Honestamente no recuerdo qué sucedió ahí, pero si presté atención en el momento. ¡Ah! Nos entregaron los polos de Ciudad de Dios, seguramente nos mostraron las fotos de Llanavilla, son impactantes en todos los sentidos.
Luego volvimos a la cancha a realizar actividades físicas, esta vez por salones (la anterior fue por casas). Era solo un juego con una pelota, pero requería la correcta participación de todos mis compañeros de clase. No callé mi falta de coordinación mano- pie, y a pesar de que mis amigas trataron de cubrirme entre risas perdimos por mi culpa. Yo no estaba enterada hasta que me dijeron que no me sintiera mal y que a cualquiera podría pasarle, en ese momento sí me sentí conmovida. Creo que estoy acostumbrada a mantenerme al margen de este tipo de actividades y saber que tuve responsabilidad en el resultado fue... extraño, y triste porque perdimos.
Al final Fray Elías nos dio una charla acerca de porqué nos ponemos en ese estado de tensión cuando nos toca "atrapar la pelota". Siempre tratamos de pasar desapercibidos en la mancha, pero no podemos evitar que en algún momento la pelota "esté en nuestra cancha" y tengamos que atraparla o pasarla... hacer algo, no recuerdo el término. Y también tenemos que aprender a lanzarsela a quien no esté listo. Es inexorable.
Creía que solo me iría con fatiga, hambre y rabietas a mi casa; pero encontré algo mucho mejor: incertidumbre. Por primera vez estoy completamente segura de que no sé nada y que probablemente voy a tener que hacer lo que más odio si quiero hacer algo que amo, lo cual no tiene ningún sentido y aparentemente no va a dar un excelente resultado dadas mis formas innatas de evadir aquello que me fastidia. Solo espero poder acabar con mi orgullo este año y dar mucho más de lo que jamás imaginé, porque estoy acostumbrada a recibir y ahora veo lo horrible que eso es.
Ayer después de la catequesis me reuní con una parte de mi grupo de trabajo para planificar la primera clase de Inglés. La única complicación que tuvimos fue tratar de averiguar la mejor forma de dirigirnos a los niños de inicial. Ahora no puedo imaginarlo pero sé que no va a ser un paseo sobre rosas, probablemente muchos niños ahí van por obligación y estén de mal humor y nos griten y lloren y sea muy diferente a como lo imaginé en un principio. Pero he visto lo comprometidos que están no solo mis compañeros de grupo sino todo el salón, estamos trabajando en comunidad y esto realmente empieza a tomar forma. Va a ser un gran proyecto en donde pongamos en juego nuestra propia identidad, es una locura. Es una locura que todo esto esté pasando, que vayamos a ir el próximo sábado a Llanavilla y nos enfrentemos cara a cara con esa realidad que está tan cerca y tan lejos. Va a ser como una cachetada en nuestro orgullo y ojalá nos haga sufrir y comprender la realidad. Y ojalá podamos ayudar a esos niños que merecen todo lo que nosotros tuvimos y aveces despreciamos, ojalá podamos hacerlos felices.
Bueno eso es todo, no tomé fotos (mi celular es como del siglo pasado). Voy a publicar la portada del grupo de Facebook.


... Buenas noches :)

1 comentario:

  1. Bienvenida a esta aventura, ser hijo único tiene sus pros y sus contras, estoy seguro que tus aportes van a ser muy importantes Andrea. Ánimo!

    ResponderEliminar